FAUNA
Miles de estorninos provocan molestias por ruido, suciedad y microcortes de luz en Lleida: “Se han adaptado el clima”
Llegan cada año bandadas de aves para hibernar y se concentran en parques, arboledas y tendidos eléctricos. Son cada vez más numerosos por las temperaturas extremas del norte de Europa

En La Granadella una bandada de estorninos tapan el cielo e invaden el tendido eléctrico municipal.
El cielo de Lleida exhibe cada invierno del espectáculo de las bandadas de estorninos. Miles de estas aves migratorias llegan del norte y centro de Europa para hibernar y encuentran en las comarcas leridanas un lugar perfecto para hacerlo. Pero lo que parece una coreografía en el aire, se traduce también en molestias por ruido, problemas de salubridad, daños agrícolas y microcortes de luz.
Aquí conviven dos especies: el estornino común (más abundante y visible entre septiembre y marzo) y el estornino negro, presente todo el año. Según el Institut Català d’Ornitologia (ICO), se estima que la población catalana alcanza entre 62.000 y 111.000 parejas del común, y entre 30.000 y 65.000 del negro. “Hace 20 años el cañizar de Utxesa fue el dormidero más grande de Catalunya, con más de un millón de ejemplares”, explicó Xavier Riera, investigador y ornitólogo del ICO. Las formas que dibujan en el cielo son para protegerse de los pocos depredadores de estas aves, como los halcones.

A la Granadella una bandada d’estornells tapen el cel i envaeixen la línia elèctrica municipal. - JORDI ECHEVARRIA
Bajo estas figuras hipnóticas, su paso deja huella en forma de ruidos, plazas y calles cubiertas de excrementos y los problemas de limpieza que generan. Son las quejas recurrentes de Lleida o Mollerussa, donde se han llevado a cabo varias campañas para ahuyentarlos, tanto en la zona del hospital Arnau de Vilanova y el de Santa Maria, como del Canal de Mollerussa.
También Endesa señala su impacto. “Cada pájaro pesa unos 60 gramos, pero cuando se posan miles en los cables, provocan importantes fluctuaciones en el tendido eléctrico y generan microcortes en líneas que abastecen zonas como Les Garrigues o Segrià”, apuntaron.

Les aus en un camp d’oliverars, on solen alimentar-se. - JORDI ECHEVARRIA
Los agricultores alertan de daños, especialmente en olivares. “Lleida es una ciudad muy rural y es fácil que los estorninos la usen como dormidero”, explica Mario Delgado, ornitólogo de Natura Viva de Lleida. “Vienen a hibernar y cada año son más, porque se han adaptado el clima”. El efecto en olivares este año ha sido mínimo, según la alcaldesa de La Granadella, Elena Llauradó. ”No han causado daños porque la cosecha ya ha terminado”.
Desde Seo BirdLife, Cristina Sánchez, explicó que el fenómeno se intensifica cada año. “Hay más ejemplares por las temperaturas extremas del norte de Europa. El estornino negro está protegido y solo se pueden aplicar medidas disuasorias para ahuyentarlos”. El común se puede cazar pero las dos especies conviven juntas y no se pueden discernir. No están clasificadas como plaga por la administración.
Los ayuntamientos usan emisores acústicos o rayos láser para ahuyentarlos, aunque su eficacia es limitada, ya que las aves se acostumbran a ellos. Los expertos insisten en que es un fenómeno natural con ciclos normales de fluctuación. Entre abril y mayo la mayoría volverá a su lugar de origen. Quedarán solo parejas autóctonas, que crían entre 12 y 15 aves por puesta.