Estado de los pantanos de Lleida: prácticamente llenos y a la espera del deshielo
Les cuencas del Segre y la Noguera Ribagorçana presentan una imagen de abundancia este febrero de 2026, con niveles que rozan el 90% en muchos casos, dejando atrás la agónica situación de febrero del 2024

Estado de los pantanos de Lleida: prácticamente muy llenos y a la espera del deshielo
La situación hídrica en las comarcas de Lleida ha dado una vuelta con respecto al panorama de hace dos años. Este enero ha sido un enero de lluvias con datos históricos, siendo el segundo mes de enero más lluvioso en 114 años de datos. Eso ha acabado no sólo de llenar los pantanos, sino también al saturar los suelos de la provincia, y es que el 95% de la demarcación ya no puede absorber más agua.
Con respecto a los pantanos. Si hace dos años, el año 2024, por estas épocas los embalses leridanos sufrían para mantenerse por encima de mínimos históricos, hoy la imagen es radicalmente opuesta: el agua desborda y satura. Los datos actuales confirman una recuperación espectacular, especialmente en los grandes pulmones hidráulicos del territorio: Rialb y Canelles.
El "milagro" del Segre: Rialb al 90%
El cambio más simbólico se encuentra en la cuenca del Segre. Hace dos años, el pantano de Rialb, el mayor de la cuenca, se encontraba en una situación delicada, al 33% de su capacidad, almacenando sólo 133 hm³. Hoy, Rialb es un espejo lleno hasta cerca, almacenando 361 hm³ y situándose al 89,58%. Es una situación que este pantano ya tuvo durante la primavera del 2025.
Junto con Oliana, que ha pasado del 69% al 90,48%, el sistema del Segre acumula hoy 437 hm³ de agua, una cifra que garantiza las campañas de riego y el abastecimiento para largo plazo, contrastando con los 191 hm³ que había hace dos años.
Canelles revive en la Noguera Ribagorçana
La recuperación más contundente en términos de volumen se ha vivido en la Noguera Ribagorçana. El embalse de Canelles, que en el 2024 agonizaba al 22,53% con unos escasos 153 hm³, ha triplicado sus reservas. A día de hoy, guarda 535 hm³ de agua y se encuentra al 78,79%.
El sistema completo de la Ribagorçana (sumando Escales, Canelles y Santa Anna) ha pasado de unas reservas del 40,67% a un robusto 76,38%, doblando prácticamente el agua disponible (de 434 hm³ en 815 hm³).
La Pallaresa y el Ebro, garantía de estabilidad
En la Noguera Pallaresa, la situación también ha cambiado. Los embalses de Talarn, Terradets y Camarasa suman actualmente un 80,99% de capacidad conjunta (342,6 hm³). Terradets se encuentra a su nivel habitual (98,79%) y Camarasa aumenta notablemente (96,93%).
Finalmente, en el Ebro, el gigante de Mequinenza se mantiene en cifras muy saludables, con más de 1.000 hm³ almacenados (74,49%), asegurando la estabilidad en la parte baja de la cuenca.
Un futuro inmediato sin restricciones
En conjunto, los grandes embalses de la demarcación acumulan hoy 2.616,6 hm³ de agua, alcanzando un 78,13% de su capacidad total. Además, con el Pirineo lleno de nieve, y a las puertas del inicio del deshielo, que acabará de llenar todas las cuencas. Agua para dar y para vender, pues, a la espera de que se gestione lo mejor posible.