MOVILIDAD
El caos ferroviario se mantiene en Lleida tras la huelga con retrasos de hasta 40 minutos
La RL3 y la RL4 inician el día sin trenes y obligan a los usuarios a buscar medios alternativos. Paneque prevé que el trayecto entre Lleida y Terrassa se podrá volver a hacer en tren esta misma semana

Pasajeros se suben a un convoy de Rodalies en la estación de Lleida-Pirineus. - AMADO FORROLLA
Hacía horas que la huelga del sector ferroviario se había desconvocado, pero los usuarios de Lleida volvieron a sufrir ayer otra jornada de caos, trasbordos forzosos y retrasos de hasta 40 minutos en algunos de los trenes de la RL3 y la RL4 entre la capital del Segrià, Tàrrega y Cervera. El motivo, según confirmaron Renfe y fuentes sindicales, es que ambas líneas comenzaron la jornada sin unidades disponibles para las primeras circulaciones a consecuencia del paro del lunes, lo que forzó a fletar autobuses para sustituir las dos primeras circulaciones en ambos trazados, que durante el resto de la jornada se volvieron ver afectadas por limitaciones de velocidad. En la R13 y la R14 no hubo incidencias destacables.
La resignación, los nervios y el enfado dominaron en las estaciones a primera hora de la mañana. Las pantallas mostraban la mayoría de los trenes como cancelados a pesar de que la web de Renfe seguía informando de que el servicio funcionaba con normalidad salvo entre Cervera y Terrassa, donde se mantiene el transporte alternativo por carretera.
En Tàrrega muchos usuarios desistieron de esperar el tren y corrieron a por un autobús que les permitiera llegar a tiempo a clase, al trabajo o a citas médicas, y mientras los andenes y el vestíbulo de la estación de tren se quedaban vacíos, decenas de viajeros hacían cola para no quedarse sin plaza en un autobús que, a esa hora, era su única opción de transporte. Uno de los trenes que no circuló fue el convoy Cervera–Lleida que debía pasar por Tàrrega a las 7.46 horas, así como el de Lleida–Cervera de las 7.00. El convoy de las 8.44 hacia Cervera figuraba como suprimido, pero finalmente circuló con tan solo cinco minutos de retraso.
La confusión siguió todo el día. Por ejemplo, el tren que debía salir de Cervera procedente de Terrassa a las 10.22 horas y llegar a Lleida a las 11.13, lo hizo finalmente sobre las 13.15, casi tres horas más tarde de lo previsto.
En la capital de la Segarra también hubo menos demanda de la habitual, y las demoras incluso provocaron que el bus que cubre el trayecto de la RL4 entre Cervera y Terrassa por carretera tuviera que esperar hasta más tarde de las 11 un tren anunciado para las 9.34.
En cambio, sí hubo puntualidad en los Avant que parten cada día de la estación Lleida-Pirineus hacia Barcelona, mientras el alcalde de Lleida, Fèlix Larrossa, reclamó a la Generalitat recuperar las cuatro frequencias suprimidas esta semana, y recordó que estaban pensados para mantenerse de forma permanente. También se registró una cancelación, la de un Alvia procedente de San Sebastián que debía pasar por Lleida a las 12.17 horas. El convoy se quedó sin maquinista en Pamplona, y obligó a Renfe a recolocar a 13 pasajeros que debían subir al tren en Lleida.
70 limitaciones de velocidad
Por su parte, la consellera de Territorio de la Generalitat, Sílvia Paneque, apuntó que entre finales de esta semana y principios de la próxima habrá una “apertura del sistema en su conjunto” en Rodalies, que ayer seguía al 80%, aunque se mantendrán activas “70 limitaciones de velocidad compatibles con el servicio comercial”. La mitad de estas se eliminarán en los próximos 15 días.
De esta manera, la línea RL4 iniciará esta semana las marchas blancas y, posteriormente, el servicio comercial completando el trayecto entre Lleida y Terrassa. Sin embargo, la consellera confirmó que no se retirarán los planes alternativos de transporte y los refuerzos “hasta que la sostenibilidad en el sistema se mantenga en el tiempo”.
Un mapa dinámico que obliga a informar con el tren en marcha
La crisis de Rodalies ha obligado a imponer limitaciones de velocidad a la circulación de trenes en buena parte de la red de Rodalies, y estas van cambiando tan rápidamente que casi no hay tiempo para señalizarlas en la vía. Según fuentes sindicales, el mapa de reducciones de la marcha ha acabado con las existencias de los cartelones que se ponen en las vías para indicar a los maquinistas dónde deben aminorar, lo que obliga a informarles “mientras circulan”.
Por otra parte, y según las mismas fuentes, el acuerdo que puso fin a la huelga ferroviaria obliga a Renfe y Adif a informar a las operadoras, a los sindicatos y a la Agencia Estatal para la Seguridad Ferroviaria sobre las medidas y las actuaciones llevadas a cabo para la mejora de la infraestructura, que en muchos casos servirán para acabar con las restricciones.