SEGRE

Pol Aguilera Anguera, director de cine de Mollerussa: «En ‘Canvi de plans’, la inclusión se cuenta desde lo cotidiano»

Este vecino de Mollerussa formado en la ESCAC ha presentado un corto filmado con usuarios de Acudam que muestra la capacidad de adaptarse, disfrutar y superar obstáculos desde una mirada inclusiva

Pol Aguilera Anguera - J.GÓMEZ

Pol Aguilera Anguera - J.GÓMEZ

Publicado por

Creado:

Actualizado:

¿Qué recorrido traía antes de este corto y por qué decide dar el salto a un documental independiente?

Empecé a estudiar en la ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya) en 2021 y allí he hecho la mayoría de mis trabajos. Hace poco terminé el trabajo de final de grado, un cortometraje sobre la vejez. Canvi de plans llega después como un proyecto aparte, con producción propia.

El proyecto nace junto a la asociación Acudam, que trabaja con personas con discapacidades. ¿Cómo se construye esa colaboración y qué relación personal tienes con la entidad?

Mi vínculo es muy directo: mi madre trabaja allí desde hace muchos años y la entidad ha estado muy presente en mi vida. Conozco a casi todos los chicos, ellos me han visto crecer y yo también he crecido en su compañía. Por ello, no era un “vamos a grabar algo y ya”, sino una colaboración desde la confianza. Me interesaba que el corto saliera de lo que ellos son, de su manera de estar y de vivir las cosas. Esa es la base para que el resultado sea honesto.

Vamos a la historia. ¿Cuál es la sinopsis y qué parte responde a hechos reales?

La premisa es sencilla: se preparan para ir a la playa, a la excursión anual que hacen cada verano, y cuando llegan se encuentran que la playa está en obras. A partir de ahí, buscan alternativas para pasarlo bien. Está contado como su fuera un documental y la mayor parte de lo que sucede es real. No hay un “truco” narrativo: ocurre el contratiempo y la película sigue cómo lo encajan y cómo lo resuelven.

El título sugiere giro, cambio, reajuste. ¿Qué efecto perseguía en el espectador después de verlo?

Que todos somos capaces de superar adversidades, incluso mejor que cualquiera. Muchas veces nos quedamos enganchados a “lo que debía ser” y, cuando falla, nos cuesta movernos. Ellos pasan a la acción antes: aceptan, buscan opciones y encuentran una manera de disfrutar. La película propone mirarlos de cerca y aprender de esa forma de avanzar.

En el documental, la espontaneidad puede ser un regalo o un problema. ¿Cómo se dirige cuando no todo está bajo control?

Íbamos con una escaleta y un recorrido pensado, pero una vez estás allí las cosas suceden a su manera. Como director, eso da vértigo porque no lo controlas todo; si intentas forzarlo, lo rompes. Hay que observar, reaccionar rápido y decidir cuándo acercarte y cuándo apartarte. En ese equilibrio, el documental respira y aparece lo que conecta.

¿Cuánta gente participó en el rodaje y cómo se organizó el grupo?

En total éramos dieciocho personas, entre acompañantes y los chicos; ellos eran catorce. A nivel práctico, eso te obliga a estar muy atento al ritmo que sigue el grupo y a cómo te mueves dentro de la situación para no interferir en lo que está pasando.

A nivel personal, ¿qué se lleva de la experiencia?

Me quedo con dos cosas: una mejora clara en planificación, porque aprendes a preparar el rodaje sabiendo que la realidad te puede cambiar el guion en cualquier momento. Y un aprendizaje personal, porque la gente de Acudam te aporta mucho: te enseñan a relativizar y a entender que disfrutar no depende de que todo salga perfecto, sino de cómo reaccionas y aceptas los cambios.

¿En qué está ahora, después de Canvi de plans?

Actualmente, estoy escribiendo e intentando levantar otro documental. Trabajo con la misma idea: contar desde lo real.

Titulars del dia

* camp requerit
Subscriu-te a la newsletter de SEGRE
tracking