SUCESOS
Investigado por pedir fotos desnuda a una niña de 12 años por Snapchat
El Supremo establece que el caso se instruya en Lleida, donde se presentó la denuncia

Una persona usando la aplicación Snapchat. - EP
El Juzgado de Instrucción 2 de Lleida debe investigar un caso denunciado por una madre que aseguró que su hija, de 12 años, había sido contactada a través de Snapchat por parte de un joven, que le había pedido imágenes de carácter sexual, incluso con amenazas. Así lo ha resuelto el Tribunal Supremo en un auto de cuestión de competencia, ya que el denunciado reside en Canarias.
Según el fallo, en noviembre de 2024 una mujer compareció en una comisaría de Lleida para denunciar que a su hija, de 12 años en ese momento, le solicitaban fotografías íntimas y le envían imágenes de partes íntimas de chicos. Los hechos ocurrían desde un mes antes, en septiembre, cuando la niña dispuso de una tablet con la aplicación Snapchat.
En la misma denuncia señalaba que un día determinado apareció en esta aplicación una conversación, de la que la menor desconocía quien era el interlocutor, y este le pedía información sobre ella. La niña le dio datos falsos, como su edad o el lugar donde vivía, y, a los pocos días, el joven le mandó fotos de su cara y días después, de sus partes íntimas, sin que ella se las hubiera pedido.
Asimismo, según consta en la denuncia, este chico también le pedía a la menor que le enviase fotos desnuda, a lo que ella no accedió. Incluso dijo la víctima que la había amenazado con “pasarle algo malo” si no le enviaba esas fotos, por lo que tenía miedo. Además, la niña admitía que otras personas también le habían pedido imágenes.
A raíz de la denuncia se inició una investigación y se identificó al presunto autor de los hechos, con domicilio en Canarias. De hecho, el Juzgado de Instrucción de Lleida se inhibió entonces a favor del Juzgado de Arrecife al considerar que tenía la competencia, pero este último volvió a devolver las diligencias. Ante la discrepancia, se elevó el asunto al Supremo, que finalmente ha resuelto que el caso debe instruirse en Lleida, donde reside la víctima.
El alto tribunal remarca que en Lleida es donde se presentó la denuncia, se inició la investigación y, al ser el lugar de residencia de la menor y sus padres, está en mejores condiciones para conocer de la causa y para proteger los intereses de la menor. También para practicar las diligencias necesarias, como el análisis del terminal de la niña, entre otras. La Fiscalía también consideró que el caso debía instruirse en Lleida.