ECOLOGÍA
Catalunya da 1,4 millones a ecologistas y pueblos para adquirir y conservar fincas
Cuatro municipios y cinco entidades deben mantener su propiedad durante 30 años

El paisaje calcinado en el macroincendio de julio tardará unos años en recuperar sus ciclos naturales.
Cuatro ayuntamientos, un consorcio público y cuatro entidades conservacionistas han recibido 1,4 millones de euros de la conselleria de Territorio de la Generalitat para adquirir fincas para desarrollar en ellas programas de conservación y mejora de la biodiversidad vegetal y animal y cuya propiedad deben mantener durante treinta años.
Cuatro ayuntamientos, cuatro entidades conservacionistas y un consorcio público han obtenido 1,42 millones de euros para adquirir fincas rústicas incluidas en hábitats de interés comunitario de Lleida con el fin de preservar, y de recuperar en algunos casos, su biodiversidad vegetal y animal.
Eso supone más de un tercio de los fondos del programa, del que se han adjudicado 3,88 millones para 20 actuaciones en toda Catalunya. La previsión inicial era de cinco millones.
Es el primer programa de este tipo que implementa la Generalitat, dirigido a entidades sin ánimo de lucro “que tengan entre sus finalidades la conservación del patrimonio natural” y a “ayuntamientos y consorcios encargados de la gestión de espacios naturales”. Ambos asumen el compromiso de “desarrollar en ellos un programa de medidas de conservación o restauración que garantice la conservación y mejora de su biodiversidad” y se comprometen a mantener las fincas en su patrimonio y a desarrollar las acciones de conservación durante un periodo de treinta años.
De hecho, una de las obligaciones de la convocatoria consiste en inscribir en el Registro de la Propiedad como “parte necesaria” de la escritura de la tierra y como “obligación” (servidumbre) una “cláusula de conservación, protección, restauración y transmisión de la biodiversidad” de esa duración.
También deben registrar la obligación de “conservar, proteger y restaurar la biodiversidad de la finca” durante ese tiempo y “de acuerdo con” un proyecto que debe aportarse, así como el veto a “transmitir la propiedad de la finca a título oneroso”. “Sólo se podrá ceder a título gratuito a otra entidad sin ánimo de lucro con objetivos similares” y “con autorización previa” del Govern, añade.
Los proyectos municipales se desarrollarán en las inmediaciones del congosto fluvial del Forat de Bulí, en La Baronia de Rialb (242.500 €), y en el meandro de Areny del Segre, en Ponts (24.930); en la finca Montellà, en Cabó (93.852), y en el Prat de Montsuar, junto al antiguo vertedero de Ivars d’Urgell, proyecto en el que confluyen el ayuntamiento (38.109) y la Institució Catalana d’Història Natural (55.032). El consorcio del Estany d’Ivars i Vila-Sana dispondrá de 135.455 € para recuperar un encinar, un espartal y un retamar junto a la laguna.
Paralelamente, Naturaleza Rural ha obtenido 260.500 € para recuperar una zona boscosa del Pirineo y la Fundació Trenca, 224.200 para mejorar ambientes esteparios en el llano de Lleida. SEO-Birdlife, por su parte, ha adquirido la pequeña (dos hectáreas) pero emblemática finca de la Torre Xoriguer, en la laguna endorreica del Clot de la Unilla de Alguaire, donde Acció Natura inició hace 25 años las actuaciones de este tipo.
“Es una finca pequeña, pero con el simbolismo de volver a activarla para esa finalidad”, explica Cristina Sánchez, delegada de SEO en Catalunya.
Un proyecto de “reconciliación ecosocial” tras el macroincendio de julio
La asociación Anut Benestar Animal de Cabanabona ha lanzado, con el apoyo del ministerio de Derechos Sociales, el proyecto Territorio Consciente, una actuación de “justicia y reconciliación ecosocial en el ámbito rural”. El proyecto, inicialmente concebido para desarrollarse en la zona afectada por el macroincendio de julio, cuyo núcleo de devastación se concentró en Cabanabona, Oliola y Torrefeta i Florejacs, se ha ampliado a un territorio más amplio que va de Balaguer a Guissona. El programa tiene cuatro líneas de actuación: la reforestación, el análisis y mejora de pozos y de puntos de agua, la gestión de gatos comunitarios y el acercamiento de la atención veterinaria a las familias. “Al final el problema de las colonias no deja de ser también ambiental y de salud pública”, explican fuentes del colectivo, que destacan cómo los gatos callejeros actúan a menudo como depredadores de pájaros y otros animales de menor tamaño, algo que puede tener un impacto notable en la biodiversidad cuando se encuentran una zona arrasada por el fuego y cercana a áreas zepa de protección de aves. Anut, que ha obtenido una ayuda de 46.065 € para un programa valorado en 55.500, ha logrado ya la adhesión de los ayuntamientos de Balaguer, Camarasa y Artesa de Segre, y espera respuesta de los de Cabanabona, Oliola, Torrefeta i Florejacs, Foradada, Guissona y Ponts. En el ámbito animal, Anut espera llegar a esterilizar a 200 gatos comunitarios en los municipios adheridos (más, y en más localidades, si finalmente la Diputación entra a apoyar el proyecto) y a actuar mediante copago sobre 80 animales de familias, principalmente de guarda y de trabajo. “Cuidar de los animales y del paisaje no es cosa de idealistas ni ideología: es una necesidad para garantizar futuro y calidad de vida”, añaden las mismas fuentes.