Un túnel de Montclar de película
Ruedan un corto que recrea la historia de los presos obligados a trabajar en la construcción de esta infraestructura pionera del Canal d’Urgell. Obra de Daniel Sarramona y Berta Lacruz

El rodaje del cortometraje, en la recreación del túnel que se puede visitar en el Espai Cultural dels Canals d’Urgell, en Mollerussa. - J.GÓMEZ
El Espai Cultural dels Canals d’Urgell ha acogido el inicio del rodaje de El Túnel de Montclar, un cortometraje dirigido por Daniel Sarramona y producido por Berta Lacruz, que convierte en relato cinematográfico uno de los episodios más duros y menos divulgados de la historia de Ponent: la construcción del túnel de Montclar, pieza clave del Canal d’Urgell. El corto, protagonizado por Roger Batalla y Joan Arrizabalaga, recrea la relación entre dos presos condenados a trabajar en la obra y combina una trama de ficción con un fondo histórico documentado. “Queríamos dar voz a esas personas que murieron para construir esta obra tan importante”, remarcó Sarramona. Los protagonistas son dos hombres encadenados, Josep e Ignasi, unidos primero por la amistad y arrastrados después hacia la tensión y la traición.
Este túnel, de 4.917 metros de longitud, se construyó para canalizar el agua del Canal d’Urgell a través de la sierra de Montclar, una obra pionera a mediados del siglo XIX y decisiva para transformar una extensa zona seca de Ponent en tierra de regadío. La dimensión humana de la construcción también fue colosal. Diversas fuentes hablan de cerca de 6.000 personas implicadas en la obra, entre ellas, unos mil presidiarios procedentes sobre todo de los penales de Tarragona y Burgos, destinados a los trabajos más duros. El coste humano fue devastador. La investigación de los historiadores Felip Gallart y Vicent Lladonosa documenta al menos 284 reclusos muertos durante estas obras. Esa memoria enterrada es, precisamente, el corazón del corto. “La construcción es real y los presos trabajaron allí de verdad, pero las vidas concretas de los personajes son ficcionadas porque no tenemos una documentación personal detallada”, señala Sarramona. El rodaje se ha planteado como una producción arraigada en Lleida. Según el equipo, entre actores, figurantes y técnicos participan entre 40 y 50 personas, en su mayoría profesionales y colaboradores de Lleida. Previamente, se abrió una convocatoria para incorporar a vecinos del Pla d’Urgell y de comarcas cercanas como figurantes.
Berta Lacruz subraya esa voluntad de territorio: “Queríamos que fuese un proyecto de Lleida, una historia de Lleida explicada por gente de Lleida.”