MIGRACIONES
Más del 20% de los vecinos de 15 municipios de Lleida ha emigrado hacia el extranjero
Más de 25.000 leridanos están inscritos en el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero, 5.000 más que antes de la pandemia. Solo en 5 de los 231 ayuntamientos de Ponent no se da este fenómeno

Alòs de Balaguer tiene la mayor tasa de migrantes de Lleida.
Más del 20% de los vecinos de 15 municipios de Lleida ha migrado al extranjero y reside en otros Estados, según los datos del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero actualizados al 1 de enero que ayer difundió el INE (Instituto Nacional de Estadística).
En otros 32 la tasa supera el 10%, y en siete más los migrantes equivalen a más de un 10% de los residentes locales. Esos 54 municipios suponen entre la cuarta y la quinta parte (23%) de los de la demarcación, cuyo conjunto tiene empadronados fuera a un total de 25.597 personas, un 5,31% del total. Son 5.189 más que en 2019, el año previo a la pandemia del covid.
Esa realidad, que tiene su extremo opuesto en los únicos cinco municipios (El Cogul, Els Omellons, Els Torms, Llobera y Sant Guim de la Plana) de los que no hay ningún vecino empadronado en el extranjero, es más frecuente en las zonas del Pirineo y en las de media montaña de la Noguera y el Solsonès. De hecho, el único lugar del llano que aparece en los primeros puestos es, con un 24,15% del padrón (93 de 385) en el extranjero, Almatret, a su vez el único del Segrià considerado zona de montaña por su altitud de 462 metros sobre el nivel del mar.
Los cinco municipios con mayor porcentaje de vecinos residentes en el extranjero son, además de este, Alós de Balaguer (31,3%, 54 de 172), Bausen (39,3%, 27 de 89), Abella de la Conca (26,7%, 57 de 213) y Vilanova de Meià (23,8%, 150 de 629).
“No sé de dónde salen esos datos. Desde luego, gente del pueblo no es. No hay tanta gente que se haya ido a vivir al extranjero”, señala Luis Soldevila, alcalde de Alòs de Balaguer.
El flujo, en realidad, parece responder a los movimientos de nuevos pobladores que no se acaban de asentar. “Hay bastantes pisos de alquiler en los que suelen instalarse extranjeros que a veces tramitan el reagrupamiento familiar y después se van a vivir a otros países. Hay movimientos de este tipo pero no podría concretar las cifras”, explica Soldevila. “A veces nos llaman al ayuntamiento porque se han ido pero no se han desempadronado y hay que regularizar su situación”, anota.
La inscripción en el padrón, restringida a ciudadanos con nacionalidad española y para la que se exige presentar el DNI o el pasaporte, permite ir renovando documentos como estos últimos, recibir asistencia consular y mantener el derecho a votar en las distintas elecciones.
Un senegalés de Lleida recurre al ADN para agrupar a sus cuatro hijos
Un senegalés afincado en Lleida y con papeles de residencia en regla ha tenido que recurrir al ADN para demostrar que sus cuatro hijos lo son y para obtener la autorización para reagruparlos. El consulado español en Dakar había tumbado los trámites alegando la “baja fiabilidad del Registro Civil” y tras poner en duda “la autenticidad y fiabilidad de la documentación” presentada para activar el proceso. Eso, añadía en su resolución, “hace dudar de la veracidad de la filiación y del propósito de la reagrupación”. Sin embargo, una prueba de ADN efectuada en septiembre por un laboratorio acreditado “concluye que la paternidad del reagrupante respecto de los cuatro menores resulta acreditada”, lo que ha llevado al Tribunal Superior de Justicia de Madrid a revocar la resolución del ministerio de Asuntos Exteriores que denegó la reagrupación de la familia. Impone 500 € de costas a la Administración.