Quebrantahuesos en la Noguera: la frontera sur bajo presión recreativa
La Generalitat localiza cuatro territorios que habita esta ave rapaz y estudia si ya hay otro. Plantea limitar la actividad humana que ha proliferado tras la pandemia y evitar la masificación

Dos ejemplares de quebrantahuesos en uno de los territorios de la Noguera. - ALBERT GISPERT
La Noguera, la comarca más extensa de Catalunya y frontera entre el Prepirineo y el llano, se ha convertido en la zona más meridional del país donde cría el quebrantahuesos, una de las aves más amenazadas de Europa. La expansión hacia el sur de esta ave rapaz contrasta con la presión creciente de los deportes de montaña y las actividades recreativas en unos espacios naturales que, “no son polideportivos de la gente”, advierten Agentes Rurales. En la comarca, se conocen cuatro territorios, tres de ellos habitados, y estudian si se puede confirmar un quinto con el tiempo. “Hay que esperar si se trata de una nueva pareja o es un nuevo nido (nuevo sector) en la zona de Camarasa de una pareja ya existente, la del Montsec-Terradets”, explicaron desde el departamento de Territorio. La detección de comportamientos reproductivos, alimentación continuada, cópulas y la construcción de un nido, llega más tarde de lo que sería óptimo para asegurar el éxito de la temporada, lo que mantiene la incógnita sobre si la puesta saldrá adelante. “No se descarta que la pareja haya bajado desde territorios más septentrionales huyendo de molestias en su zona habitual”, explicaron. De confirmarse, se trataría del territorio meridional más al sur de Catalunya con presencia de quebrantahuesos.
En la Noguera hay actualmente cuatro territorios de quebrantahuesos repartidos entre Mont-rebei, Terradets (compartido con el Pallars Jussà), Vilanova de Meià y la Baronia de Rialb, con un total de ocho ejemplares censados. En paralelo, la comarca acoge cinco territorios de águila perdicera con diez ejemplares, catorce territorios de águila real y dieciséis de alimoche, un mosaico de grandes rapaces que evidencia el alto valor ecológico de las sierras. Cada territorio suele estar ocupado por una pareja reproductora.
Esta alta densidad de rapaces encuentra en la Noguera un escenario ideal: paredes calcáreas, desfiladeros profundos y una transición rápida entre zona de montaña y agrícola que proporciona alimento abundante. Pero estos mismos acantilados se han convertido, en los últimos años, en polo de atracción para escaladores, corredores de montaña y usuarios de drones que buscan imágenes espectaculares. Los Agentes Rurales alertan de que el aumento de la actividad humana se disparó desde la pandemia, cuando los espacios naturales ganaron popularidad como alternativa de ocio gratuita.
Los agentes insisten en que cualquier actividad organizada en espacios protegidos, desde carreras de trail hasta filmaciones con dron, necesitan autorización previa de la Generalitat, aunque no sea motorizada. La presión no es solo administrativa. Los rurales denuncian cada año por escalar en zonas prohibidas, dentro de ámbitos de nidificación del quebrantahuesos y águila perdicera, donde la escalada está vetada entre el 1 de enero y el 30 de junio. Las rapaces, recuerdan los técnicos, son extremadamente sensibles a la perturbación: si abandonan el nido más de media hora, los huevos pierden temperatura y la puesta puede fracasar.
Territorio trabaja en un mapa interactivo, conocido como Hipermapa, que permitirá consultar las restricciones de cada sector de escalada antes de planificar actividades. La herramienta, operativa en zonas como el Ebre, Tarragona o Montserrat, utiliza un sistema de colores para indicar paredes cerradas temporalmente, sectores con limitaciones y áreas abiertas, teniendo en cuenta el calendario de cría. En la Noguera está en desarrollo y será una referencia para clubes, guías y escaladores. El objetivo es reducir la afluencia de personas en meses críticos de reproducción. Los agentes apuntan que la mayoría de infracciones se producen por desconocimiento, y exigen más pedagogía para hacer entender que preservar determinados espacios implica renuncias reales del uso recreativo.