Los fogones pallareses arden de nuevo en Singapur
El chef Eduard Castellarnau lanza su cadena de comida rápida en la ciudad asiática. “Los cocineros hacen solos las paellas desde el segundo día”

Eduard Castellarnau mostra una ració de paella i pollastre rostit.
Los fogones pallareses vuelven a arder en el corazón de Singapur: el chef Eduard Castellarnau, de Escaló, ha abierto el restaurante Casa Bites (mordiscos caseros) en el Clarke Quay, el principal barrio de entretenimiento del lugar, situado junto al cauce del pequeño río (3 km) del que toma su nombre la ciudad-Estado asiática.
“Ya está en marcha, y está funcionando muy bien. Ahora hace falta que venga gente y que vaya bien”, explica desde la ciudad oriental.
El local, que ya lleva dos semanas abierto, es el primero de los tres con los que Castellarnau y sus socios pretenden poner en marcha una cadena de comida rápida. El proyecto contempla arrancar en Singapur y, si se consolida, dar el salto a otros países de ese entorno a los que sería exportado como franquicia.

Diversos comensals al nou restaurant.
La propuesta se basa en ofrecer raciones, medias raciones y combos, tanto para comer allí como para llevar, de platos clásicos de las cocinas catalana y española, aunque cocinados con ingredientes locales, como la escudella, la paella, el arroz con setas y el de pollo, la tortilla de patata, la fideuá y, como postres, la tarta de queso y los churros.
El proyecto incluye un sistema de cocina centralizada, ubicado en el establecmiento del Clarke Quay, que suministrará al resto de los locales packs que permitirán servir platos estandarizados.
“Los cocineros locales están haciendo las paellas desde el segundo día, y todas están saliendo bien”, explica el chef. “Elaborar las bases es lo más compicado, mucho más que acertar con las cantidades y con los tiempos de cocción, y se está manteniendo la calidad”, anota. “Es un acierto que se pueda cocinar manteniendo la calidad y la universidad”, añade.
Castellarnau destaca la velocidad con la que fue acondicionado el local, en apenas un mes de obras en el que los albañiles llegaron a hacer coberturas de 24 horas.