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La comunidad energética, sin ayudas al agotar los plazos

Renuncia a subvenciones al no poder completar a tiempo la instalación de placas solares

Confía en intentarlo en otoño si las convocan de nuevo

La guarderia de la Pobla, on estaven previstes plaques solars.

La guardería de La Pobla, donde estaban previstas placas solares. - AJUNTAMENT DE LA POBLA DE SEGUR

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Energia del Pallars Jussà, la comunidad energética creada para el autoconsumo compartido de energía solar en Tremp, La Pobla de Segur e Isona i Conca Dellà, ha desistido de desplegar este año paneles fotovoltaicos en los tejados de edificios públicos de estos tres municipios. Sus promotores han renunciado a la subvención de 323.000 euros del fondo Next Generation de la UE que ya tenían concedida, al constatar que no podían completar las obras en el plazo establecido para poder cobrarla. Expirará dentro de dos semanas y ni siquiera han podido iniciar los trabajos.

El éxito del proyecto dependía de disponer de tejados donde desplegar los paneles solares. Los ayuntamientos se avinieron a alquilarlos, pero el proceso se dilató hasta finales del año pasado, cuando Tremp convocó un concurso público para cederlos en régimen de concesión y a continuación lo hizo La Pobla de Segur. Por su parte, el consistorio de Isona comprobó que ningún inmueble municipal era adecuado para instalar placas fotovoltaicas y pidió a la Generalitat que permitiera desplegarlas en el parque de bomberos. Los concursos de Tremp y La Pobla concluyeron el pasado mes de febrero, sin tiempo ya para tramitar las licencias de obras y llevarlas a cabo. Por este motivo, la comunidad energética que había solicitado la cesión de los tejados no presentó oferta por ellos. Nadie más se interesó en estas dos licitaciones, que quedaron finalmente desiertas. Santi Martínez, fundador de la empresa de energías renovables Km.0, ha liderado este proyecto desde sus inicios en 2022. Explicó que han desistido tanto de la subvención de 323.000 euros como de un préstamo de 400.000 euros acordado con el Institut Català de l’Energia (Icaen) para cubrir el resto de la inversión necesaria, de más de 700.000 euros. Apuntó que, si bien tienen más de un centenar de inscritos para unirse a la comunidad, por ahora solo una decena de personas (entre ellos él mismo) son miembros y han aportado dinero a la comunidad energética, que funciona en régimen de cooperativa.

“La cooperativa se mantendrá por ahora sin actividad, a la espera de una nueva convocatoria de las ayudas para comunidades energéticas a partir de otoño”, dijo Martínez. Explicó que desde la administración estatal, que gestiona esta línea de fondos europeos, “nos han dicho que habrá dos convocatorias”. Si se abren de nuevo, “volveremos a pedirlas y repetiremos el proceso para aprovechar todo el trabajo que hemos hecho durante dos años”.

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