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Julio Iglesias, ¿truhán a secas?

Dos extrabajadoras de sus mansiones del Caribe le acusan de agredirlas sexualmente durante su jornada en 2021. Denuncian vejaciones físicas y verbales, y Fiscalía ha abierto una investigación

La estrella internacional Julio Iglesias, en una de sus imágenes promocionales. - LLEONARD DELSHAMS

La estrella internacional Julio Iglesias, en una de sus imágenes promocionales. - LLEONARD DELSHAMS

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Dos antiguas empleadas del servicio doméstico en las mansiones de Julio Iglesias han denunciado ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional haber sufrido agresiones sexuales por parte del cantante, según revela una investigación de eldiario.es en colaboración con Univisión Noticias. Los testimonios corresponden a trabajadoras que aseguran haber prestado servicio para el artista en 2021 en sus residencias de República Dominicana y las Bahamas. Las mujeres describen un entorno laboral marcado por el control, el acoso y el abuso de poder durante su etapa trabajando con Iglesias, que entonces tenía 77 años. El cantante se labró fama de mujeriego, de miles de conquistas, y tenía actitudes claramente machistas incluso frente a las cámaras con fans, compañeras de profesión e incluso periodistas.

La trabajadora del servicio doméstico sostiene que fue presionada para mantener encuentros sexuales con el cantante, hoy de 82 años, en los que afirma haber sufrido vejaciones físicas y verbales, así como penetraciones sin su consentimiento. Tanto ella como una compañera, que ejercía como fisioterapeuta, relatan que, además de los tocamientos, eran sometidas a humillaciones durante su jornada laboral. Según explican, estos encuentros se producían casi siempre con la presencia —y, en ocasiones, la participación— de otra empleada de rango superior.

Las dos mujeres “fueron entrevistadas en repetidas ocasiones a lo largo de más de un año y han ofrecido relatos consistentes y coherentes”, señala la investigación, que añade que “sus declaraciones han sido contrastadas con abundante documentación, entre ella fotografías, registros de llamadas, mensajes de WhatsApp, visados, informes médicos y otros documentos”. Una de las empleadas afirma además que estaban obligadas a someterse a pruebas médicas, incluidas revisiones ginecológicas, test de embarazo y análisis para detectar enfermedades de transmisión sexual. Elena Cabrera, una de las autoras de la investigación, aseguró ayer en la Cadena Ser que las vestían con uniformes que “recordaban a los vestidos de las esclavas de Simón Bolívar. No le gusta que engorden y las pesa para que estén flacas como a él le gusta”. El artículo, firmado por cinco periodistas, señala que el cantante no ha respondido a ninguno de los intentos de contacto. Mientras, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ya ha abierto diligencias de investigación.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, pidió ayer que se investiguen “hasta el final” estas acusaciones. La líder de Sumar, Yolanda Díaz, Más Madrid y el PSOE también solicitaron actuar contra el cantante, al que defendió Isabel Díaz Ayuso. “Las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda. La Comunidad de Madrid jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos”, publicó en redes sociales. José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, confirmó que seguirá siendo Hijo Predilecto de la ciudad. Mientras, la editorial Libros del Asteroide, que publicó El español que enamoró al mundo, lanzará una nueva edición revisada de la obra.

De la actuación ‘fantasma’ en la Big Ben a un bolo en Andorra

Tras el éxito de Julio Iglesias en el Festival de Benidorm con La vida sigue igual en 1968, las actuaciones del cantante comenzaron a estar muy solicitadas en todo el territorio estatal. Con el paso de los años incluso se ha llegado a afirmar que actuó en la discoteca Big Ben poco después de su apertura, en 1976. El origen del rumor se explica por el contexto de la época. Tras su triunfo en Benidorm, Iglesias vivió un ascenso vertiginoso y se dio por hecho que habría pasado por la mayoría de salas emblemáticas del circuito nocturno. Sin embargo, todo apunta a que se trata de una actuación fantasma: no existe ningún cartel, crónica de prensa ni fotografía que confirme ese concierto. La persistencia del mito contrasta con actuaciones perfectamente documentadas. En 1989, Julio Iglesias actuó en Andorra la Vella, en el Estadi Comunal, ante unos 8.000 espectadores. También estuvo en Barbastro, donde participó en el Festival del Vino Somontano en 2001. Otra de las pocas anécdotas que vinculan al cantante madrileño con Lleida se remonta a 1985, cuando alumnos de la escuela Enric Farreny le enviaron una carta invitándolo a participar en el programa La ràdio a l’escola, de Ràdio Lleida, misiva que el propio Iglesias llegó a responder.

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