SUCESOS
Imputado un piloto de dron por arrasar con herbicida la fruta de varias plantaciones
La Guardia Civil le atribuye una fumigación de campos de cebada en la Noguera que abrasó la floración de los campos de alrededor. Un juzgado lo investiga como presunto autor de un delito de daños

Una prohibición con excepciones- La aplicación aérea de productos fitosanitarios está prohibida en todo el Estado desde 2012. La norma admite excepciones que requieren el visto bueno de la Generalitat y solo pueden realizarse si no hay “una alternativa técnica y económicamente viable”. - GUARDIA CIVIL
El juzgado número 3 de Balaguer investiga como presunto autor de un delito de daños a un piloto de dron de una empresa de Tarragona al que la Guardia Civil ha identificado como el autor de la fumigación con herbicida que, al producirse “una deriva del producto” fitosanitario, arrasó la flor de varios campos de frutales de la Noguera la pasada primavera y provocó cuantiosas pérdidas a sus propietarios.
El dron que manejaba el imputado estaba siendo utilizado para fumigar con un herbicida químico unos campos de cebada para eliminar malas hierbas. Utilizó un producto de uso autorizado para ese fin, pero que solo puede aplicarse a ras de suelo para, precisamente, evitar la generación de aerosoles tóxicos.
La empresa de Tarragona, que no está encartada en la causa penal, carece de autorización para “realizar aplicaciones de fitosanitarios mediante drones”, señalaron las mismas fuentes.
La fumigación aérea, en la que el uso de drones y avionetas se equipara, es una actividad expresamente vetada desde 2012 en todo el Estado. Puede realizarse con autorizaciones específicas de la comunidad autónoma pero solo cuando se trata de atacar plagas y no hay otra alternativa viable para salvar los cultivos. La aplicación con drones, que en cualquier caso debe dejar “una franja de seguridad mínima de 100 metros”, requiere una habilitación específica de la Aesa (Agencia Estatal de Seguridad Aérea).
En este caso, “posiblemente al no tener en cuenta los factores meteorológicos, los herbicidas se dispersaron por las parcelas colindantes”, explicaron fuentes de la Guardia Civil, y abrasaron la flor de los almendros, melocotoneros y nectarinos de los campos vecinos. Ese verano no hubo cosecha en un radio de varios cientos de metros a partir de los campos de cebada porque “las flores que debían convertirse en frutos quedaron calcinadas”, anotaron.
La causa incluye un peritaje encargado por las víctimas que cifra las pérdidas en varias decenas de miles de euros, y que el Eprona (Equipo de Protección de la Naturaleza) de la Comandancia de la Guardia Civil de Lleida incluyó en el atestado que entregó en el juzgado.
Tras recibir la denuncia de los agricultores afectados, el Eprona puso en marcha una investigación, bautizada como Vents de Ponent, que incluyó la participación de técnicos de Sanidad Vegetal de la Generalitat. Estos tomaron muestras tanto de la parcela de cereal como de los campos de frutales que después fueron analizadas en el Labotatori Agroalimentari de Cabrils.
“Queremos concienciar a la gente de que este tipo de prácticas no pueden llevarse a cabo porque generan enormes perjuicios”, explicaron fuentes de la Guardia Civil. “Las aplicaciones mediante dron están en auge”, pero “deben cumplir de forma estricta con la normativa y contar con las autorizaciones”, remarcaron.
Alerta por el uso sin control de productos tóxicos
La Confederación Hidrográfica del Ebro ha lanzado una alerta sobre el empleo descontrolado de biocidas en la agricultura, tanto por el excesivo volumen de los productos como por la utilización de químicos prohibidos en la UE o en el Estado español. El último Informe de Plaguicidas reseña la detección de niveles de residuos de esos compuestos superiores a los que permite la normativa de protección de la salud en una treintena de puntos de la red fluvial de la mitad sur de la demarcación. Ocho ríos de Lleida y la Franja está deteriorados por su presencia.