HOMENAJE
Reivindican el legado de Jaume Ferran a los diez años de la muerte del poeta
Villena lo describe como un autor íntegro, romántico, comprometido y desbordante

Poetas y organizadores posaron ayer antes del inicio de la primera ponencia en el Institut d’Estudis Ilerdencs de Lleida. - PAU PASCUAL PRAT
Poetas de prestigio como Luis Antonio de Villena, Jordi Virallonga, Pere Rovira o Pere Pena, entre otros, participaron ayer en un homenaje al poeta de Cervera Jaume Ferran a los diez años de su muerte. Los ponentes lamentaron que, pese a su talento, Ferran siempre quedó al margen del núcleo más influyente de la llamada Generación del 50.
Coincidiendo con el décimo aniversario del fallecimiento del poeta, traductor e hispanista de Cervera Jaume Ferran Camps (1928–2016), ayer se celebraron en el Institut d’Estudis Ilerdencs de Lleida ponencias organizadas por esta entidad, la Universitat de Lleida, los ayuntamientos de Lleida y Cervera y la Associació Col·legial d’Escriptors de Catalunya. La jornada, con sesiones por la mañana y la tarde, sirvió para analizar su obra y su legado dentro de la Generación del 50. Los actos concluirán hoy en el Auditorio de Cervera.
Uno de los invitados en la jornada fue el poeta Luis Antonio de Villena, quien compartió mesa con el también poeta y crítico Josep Maria Rodríguez para hablar del papel de Ferran dentro de la Generación del 50: “Se movía en un espacio lateral y los poetas de su generación no le tendían mucho la mano”, explicó Villena. Con anécdotas de su relación con Ferran y otros autores de la época —como Alfons Costafreda o Jaime Gil de Biedma— dibujó la imagen de un escritor intenso, romántico y comprometido con la poesía. Lo describió como “una persona encantadora y desbordante”, capaz de transformar cualquier conversación en un “gesto de cercanía”. Rodríguez, por su parte, calificó de “inaudito” que no hubiera recibido mayor reconocimiento.
La sesión prosiguió con las intervenciones del poeta y profesor Jordi Virallonga y el poeta y crítico Josep Maria Sala Valldaura, quienes analizaron la vinculación de Ferran con la denominada Escuela de Barcelona. Virallonga subrayó que Ferran fue “el gran olvidado”, recordando que, pese a la calidad de su obra, “quedó al margen del núcleo central”, mientras que Sala Valldaura destacó que, aunque hizo de puente entre los círculos literarios de Barcelona y Madrid, el poeta nunca encajó del todo.
“Ferran era generoso y predispuesto a admirar, algo raro en los poetas”
“De Ferran siempre admiré su generosidad y predisposición a admirar, algo que en el mundo literario es muy escaso. De hecho, la mayoría de poetas son justo lo contrario”. Con estas palabras describió ayer a Jaume Ferran el poeta, novelista, ensayista y dietarista Pere Rovira, quien, junto con el también poeta y novelista Pere Pena, analizó la obra del autor de Cervera y su relación con el escritor de Tàrrega Alfons Costafreda. “Su relación arranca de la devoción”, dijo Rovira, quien destacó que Ferran organizó homenajes póstumos y dedicó escritos y poemas a Costafreda, “mientras que no me consta que este le dedicara ninguno a Ferran”. Por su parte, Pena remarcó que Ferran fue, “junto con Gloria Fuertes, el autor de su generación que más obras infantiles hizo”, y añadió que, a diferencia de José Agustín Goytisolo o Jaime Gil de Biedma, Ferran nació en el seno de una familia catalanoparlante, lo que le permitió construir una doble identidad literaria. “El poeta se llamaba Jaime y el memorialista, Jaume”, resumió Pena, quien añadió que al trasladarse a Estados Unidos “vivió y escribió entre dos lenguas, dos mundos y dos continentes”. Pena hizo la que posiblemente es la última entrevista a Ferran, que publicó SEGRE en el año 2009. Tras esta ponencia tuvo lugar la presentación del libro póstumo de Ferran Vade mecum, obra que también se dará a conocer hoy en Cervera.