ENTREVISTA
Jordi Pàmias Massana: "tras colonizar el mundo, queremos conquistar ahora nuestro cuerpo"
El doctor en Filología Clásica, catedrático de la UAB y escritor leridano Jordi Pàmias Massana presenta en Lleida mañana su nuevo libro, ‘Les renúncies’, una mirada crítica al culto al cuerpo y su dimensión política

Jordi Pàmias Massana - ARCÀDIA EDITORIAL
El profesor y escritor leridano Jordi Pàmias Massana (Lleida, 1972), doctor en Filología Clásica y catedrático en la UAB de lengua y literatura griegas, ofrece en su nuevo libro, Les renúncies (Arcàdia), “una mirada crítica al culto contemporáneo al cuerpo y su dimensión política”. El autor, hijo del escritor y poeta de Guissona Jordi Pàmias, habla en este ensayo de la singular relación entre la desafección política y la creciente manía en el primer mundo por el cuidado del cuerpo y el combate contra el envejecimiento a costa de sacrificios y privaciones. Mañana jueves (19.00 h) presentará la obra en la librería la irreductible de Lleida, acompañado por el profesor y escritor Miquel Pueyo.
¿Culto al cuerpo y desafección política?
Ya sé que es un poco arriesgado, como mezclar agua y aceite. Pero hay dos fenómenos hoy en día en nuestro mundo que existen: la falta de interés por las responsabilidades políticas y este culto desmesurado al cuerpo, con sacrificios en forma de dietas y ejercicios. La cuestión era cómo ligar ambas cosas. Y me dio la pista una lectura del sociólogo alemán Max Weber sobre el cristianismo y las religiones de hace más de cien años, en la que exponía cómo las elites romanas dejaron de interesarse por la política pública para volcar su interés en la vida privada, en la salvación del alma del individuo. Esta conexión me hizo pensar en qué pudo pasar en otros momentos de la historia.
Y propone un viaje a la Grecia arcaica y a los pitagóricos.
No podía obviar mi formación como filólogo clásico. En el libro estudio a los pitagóricos, casi una secta en aquella época, que creían en la inmortalidad del alma y su reencarnación en diferentes cuerpos siguiendo toda una serie de renuncias en vida. Formaban parte de las elites aristocráticas, que comenzaron a perder poder en la Grecia arcaica. En el fondo es el mismo fenómeno de ahora. El culto contemporáneo al cuerpo es la forma secularizada de la salvación. El mundo actual está muy cargado de potencia espiritual.
¿La búsqueda de la eterna juventud?
Nos esforzamos cada vez más en trabajar nuestro cuerpo, en las disciplinas corporales pensando en la posibilidad de alargar la juventud, con cuerpos duraderos y eternos. Nos recuerda el combate por el alma del cristianismo primitivo y pitagórico.
La lucha contra el envejecimiento, ¿la otra cara de la misma moneda?
Sí, en la Rusia actual trabajan en proyectos de congelación del cuerpo para una futura reanimación; y hay empresas de California con biólogos de primera línea que investigan en nuevas tecnologías, inteligencia artificial, impresión de órganos en 3D, regeneración neuronal..., incluso en transferencia mental, o sea, copiar el cerebro en un dispositivo externo para robotizarlo y conseguir que sea inmortal. Proyectos tecnoutópicos en busca de esta especie de brujería tecnológica para superar la barrera de la inmortalidad.
¿Entramos en una nueva fase de la historia?
Igual como en la época histórica moderna colonizamos el mundo para conquistar las colonias y apropiarnos de sus recursos naturales, ahora ya solo nos queda replegarmos sobre nosostros mismos, conquistar nuestros propios cuerpos con finalidad inmortalista. Un escenario post-humano con una especie híbrida hombre-máquina.
Parece ciencia-ficción, pero dice que la historia se repite.
Claro, muchas veces tenemos la impresión de que nacimos ayer, pero hay que ampliar el foco histórico. Como profesor de Filología Clásica leemos en clase textos de hace más de dos mil años y descubrimos toda una serie de características universales en la condición humana que no son de hoy: la voluntad de autosuperación, de romper los límites mortales de un cuerpo que está condenado a la muerte. Los antiguos griegos ya querían superar las limitaciones de los mortales. En el fondo, lo de siempre: somos una cosa pero querríamos ser otra.