A por el triplete
El Vila-sana tumba al Palau de Plegamans y jugará hoy por primera vez la final de la Copa de la Reina en busca de su tercer título de la temporada. Un gol de Luchi Agudo a un minuto y medio para el final de la prórroga decidió una semifinal muy igualada

Victòria Porta controla la bola presionada por dos rivales del Palau de Plegamans. - CLARA LIÁÑEZ
El Club Patí Vila-sana sigue haciendo historia y ayer se clasificó para disputar por primera vez la final de la Copa de la Reina, un billete que logró después de tumbar en los últimos instantes de la prórroga (1-2) al Palau de Plegamans. De este modo, el equipo de Lluís Rodero luchará hoy (13.00) ante el Cerdanyola, que dio la sorpresa al eliminar al Fraga (ver desglose), por el tercer título de la temporada, después de la Supercopa y el Mundial de Clubes, lo que supondría un triplete histórico.
El partido comenzó muy activo, con los dos equipos volcados en ataque y con las dos porteras interviniendo antes de cumplirse el primer minuto de juego. De hecho, tanto Anna Salvat, que fue la apuesta de Lluís Rodero bajo palos, como Laura Vicente, fueron las grandes protagonistas de una primera parte con muchas ocasiones pero con nulo acierto ofensivo.
Tras sendos avisos de Busquets, el Vila-sana tomó el mando del partido. La primera ocasión clara de las leridanas fue un disparo de Gimena Gómez tras una asistencia de Victòria Porta que detuvo Vicente con una gran estirada. Dos minutos después, robo en media pista de Luchi Agudo, que se planta sola ante Vicente, a la que no logra batir con una sutil dejada. En pleno dominio de las del Pla, Victòria asistió a su hermana Maria, pero la mayor de la saga se topó de nuevo con Vicente.
Superado el ecuador del primer tiempo, el Palau se sacó el dominio leridano de encima y empezó a crear peligro. Fue el momento de Anna Salvat, que se hizo grande para desbaratar, una detrás de otra, todas las llegadas del conjunto barcelonés. Aun así, el Vila-sana pudo irse al descanso con ventaja, pero Luchi Agudo levantó demasiado la bola cuando se encontró sola ante la portera rival.
De regreso de los vestuarios, el Palau sorprendió con un gol a los 23 segundos, obra de Puigdueta, que remató la bola de primeras y casi sin ángulo un servicio de Colomer que se coló por debajo del cuerpo de Salvat. Como le ocurrió en cuartos ante el Voltregà, al Vila-sana le tocaba de nuevo remar contracorriente. El gol dejó un tanto tocadas a las leridanas, que pudieron encajar el segundo en un disparo de la propia Puigdueta al que respondió perfectamente Salvat.
El Vila-sana reaccionó y Luchi Agudo estuvo cerca de firmar el empate, que sí lograría en el 38 Flor Felamini con una colgada desde media pista que sorprendió a Vicente, que estaba muy tapada por varias jugadoras. El gol relanzó las opciones del cuadro del Pla, que rozó el segundo con un disparo de Luchi que la portera del Palau rechazó con el casco. Ambos equipos buscaron el tanto que les acercara a la final y ocasiones no les faltaron. De hecho, cada equipo envió una bola al palo de forma seguida, primero de Salvanyà, que junto a Florenza jugará la próxima temporada en el Vila-sana, y luego de Horche, y ambos erraron la directa por la décima falta; Felamini por parte de las leridanas y Florenza por las barcelonesas.
La falta de acierto llevó el partido a la prórroga, que arrancó con un penalti que forzó Flor Felamini pero que Victòria Porta no logró transformar. Las ocasiones ya no eran tan claras, con el cansancio y el calor haciendo mella en ambos equipos. Y cuando todo presagiaba que el billete para la final se iva a decidir en los penaltis, como ya sucedió en la final de la Supercopa que ambos equipos jugaron en octubre pasado (ganaron las leridanas), un rechace de Vicente a disparo de Dana Anton lo aprovechó Luchi Agudo para situar el 1-2 que hizo enloquecer a la afición leridana desplazada a Cerdanyola. El Vila-sana, con una Anna Salvat pletórica, aguantó la presión en el último minuto y medio para sellar una clasificación histórica.
Lluís Rodero reconoció al término del partido que “hay que felicitar al equipo por el gran trabajo que ha hecho. El objetivo era llegar con opciones al final de partido, sabiendo que sufriríamos porque el Palau te exige mucho y minimizar los errores era uno de los retos”, al tiempo que dejó claro que “en una final no hay favoritos. Hay que ir convencidos pero con mucho respeto por el rival. Estamos avisados”.