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El Lleida gana su primer partido de la temporada y vuelve a celebrar en el Camp d’Esports tras casi un año

Sasha, con un golazo, desató la euforia en la grada y la fiesta tras el pitido final

Los jugadores del Lleida celebran la victoria con el Gol Nord, incluso con una pequeña invasión de campo. - ÀLEX SAMPER

Los jugadores del Lleida celebran la victoria con el Gol Nord, incluso con una pequeña invasión de campo. - ÀLEX SAMPER

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ÀLEX GARGALLO

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Más que tres puntos. El Lleida vivió ayer una tarde para el recuerdo al conseguir su primera victoria de la temporada, tras imponerse a la Montañesa (1-0) en un partido muy sufrido hasta que el pitido final llevó al éxtasis al Camp d’Esports. Los leridanos celebraron un triunfo en su estadio 322 días después, desde diciembre de 2024 frente al Andratx (3-0).

Fue una victoria con un sabor especial para todos: jugadores, cuerpo técnico y una afición que, al final del encuentro, protagonizó una comunión emocionante con el equipo, dejando lágrimas en los ojos de más de uno. El Lleida sigue como colista, es cierto, aunque a dos puntos de la salvación, pero el simple hecho de volver a ganar –siete meses después de la última vez, entonces ante el Badalona Futur (0-1)– tras haber estado al borde de la desaparición elevó la alegría a un nivel superior.

El Lleida salió con fuerza y tuvo la primera gran ocasión en el minuto 6, cuando un mal despeje tras un córner dejó el balón a Jordi Puig, cuyo disparo se estrelló en el palo. Poco después, Satoca evitó el gol visitante al ganarle un mano a mano a Aliou, decisivo en ese momento.

El momento cumbre llegó a cinco minutos del descanso, cuando el mediocentro Sasha firmó una obra de arte para el recuerdo. Recibió escorado en el vértice del área, amagó el centro y, con su pierna izquierda, soltó un latigazo imparable que se coló por la escuadra tras besar la cruceta. Golazo de bandera, de los que se corean durante años en el Camp d’Esports. La alegría de Sasha se desbordó, y con ella la de la grada, que despedía el primer tiempo entre cánticos y esperanza.

En la segunda parte, el Lleida se replegó con orden, resistiendo los centros y embestidas de una Montañesa que no encontró huecos ante una defensa liderada por Viladegut, Boaz y un Satoca infranqueable en el juego áereo. Ya en el añadido, Alegre pudo sentenciar en un contragolpe, pero remató desviado.

Con el pitido final, algunos aficionados rompieron a llorar: quienes en junio daban por muerto al club, hoy celebran que el Lleida no solo sigue vivo, sino que también saborea el triunfo mucho después.

Cortés: “Estamos aquí, más vivos que nunca”

“Es mucho más que una victoria. Es un puñetazo encima de la mesa, una reivindicación para decir que estamos aquí, más vivos que nunca, aunque muchos nos quieran enterrar. Parecía una final de la Champions en el campo y, en días así, ves que merece la pena el esfuerzo que estamos haciendo”. Así describió el técnico azul, Jordi Cortés, su primera victoria al frente del Lleida, en la que quiso reivindicar “que el equipo trabaja siempre con ilusión y una sonrisa pese a las dificultades. Me voy muy satisfecho por ellos”.

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