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‘El reto es ser equipo oficial’

Después de acabar su primer Dakar en camiones con un Top16, el leridano Jordi Esteve quiere dar un salto de calidad en 2027. Desvela que está en negociaciones con alguna de las marcas

Jordi Esteve posa con la medalla de ‘finisher’ pocas horas después de regresar a Lleida. - AMADO FORROLLA

Jordi Esteve posa con la medalla de ‘finisher’ pocas horas después de regresar a Lleida. - AMADO FORROLLA

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Jordi Esteve aún está asimilando su condición de finisher en el último Dakar, la primera vez que acaba como único conductor de un camión. “Aún no me lo creo”, reconocía ayer en una entrevista a SEGRE pocas horas después de regresar de Arabia Saudí. Después de dos años consecutivos viéndose obligado a abandonar en las últimas etapas por averías, el piloto leridano ha cerrado por fin una cuenta pendiente con el raid más duro del mundo y lo ha hecho firmando su mejor resultado: Top16 absoluto y victoria en la categoría T5-2, quedándose a un solo puesto del Top15 que se había marcado como meta. “Hice tres Dakar en moto y logré acabar dos, y ahora me quedaba la espina de hacerlo también con un camión”, destacó.

Su relación con el Dakar es larga y llena de giros. Debutó en 2002 en motos, aunque no logró terminar. Sí lo hizo en las dos ediciones siguientes y, tras un paréntesis de un año, regresó en 2006, ya en camiones como copiloto de Rafa Tibau. En aquellas dos participaciones también alcanzó la meta, pero desde entonces el sueño de acabar se le había resistido en las seis ediciones posteriores como piloto: cuatro compartiendo el volante y el año pasado, por primera vez, como único conductor. Esta vez, la historia ha sido distinta.

El buen resultado ha reabierto una puerta que hasta ahora parecía cerrada: la de dar el salto a un equipo oficial. “Nos haría ilusión pasar a la categoría de camiones oficiales, a ver si tenemos suerte y nos dan un camión de verdad”, explica Esteve, consciente de lo que supone ese paso. “Lo que hemos hecho tiene mucho mérito con el camión que llevábamos. Es una buena máquina, pero no es de última generación. Todos los camiones que han quedado por delante nuestro son prácticamente equipos oficiales y hemos sido el primer camión amateur”, destacó. Para que ese salto sea posible, el obstáculo principal es el económico: “Necesitaríamos un presupuesto de más del doble del actual, unos 300.000 euros aproximadamente”, apuntó.

Actualmente, el proyecto se sostiene gracias a la asistencia que prestan a otros equipos. “Nuestro presupuesto se cubre básicamente con la asistencia que damos, en este caso a Toyota, que nos paga por la asistencia y gracias a eso vamos al Dakar, además de algún patrocinador que nos ayuda. Si solo vas a correr, los ingresos por asistencia desaparecen y los tienes que cubrir con patrocinadores”, explica. Aun así, el leridano reconoce que el escenario no es imposible: “Hay posibilidades, de hecho, hay conversaciones abiertas. Es viable porque las marcas de camión quieren apostar porque lo aprovechan para hacer pruebas del material”.El resultado de este año se ha construido con estrategia. “En la primera semana fuimos a atacar, a hacer buenos resultados, y en la última hemos ido a conservar la mecánica. No nos esperábamos ganar nuestra categoría”, aseveró.

“El Dakar es cada vez más técnico y exigente”

Jordi Esteve es uno de los pocos pilotos que puede alardear de haber estado en las tres épocas del Dakar: en África, Sudamérica y Arabia Saudí, y su diagnóstico es claro: “Antes era más una aventura; ahora se corre más y vas más al límite de lo que te permite el vehículo y la organización”, asegura, y reconoce que “ahora las etapas son mucho más técnicas y exigentes para la mecánica. Con los vehículos de antes sería imposible hacer lo que hacemos ahora. Vamos como si estuviéramos en una batidora”.

Repararon el tubo de escape con latas de atún atadas con bridas

En el Dakar, la supervivencia mecánica es tan importante como la velocidad para llegar a buen puerto. Jordi Esteve reconoce que no ha pasado miedo, pero sí situaciones por culpa de averías en las que “parece como si te cayera el mundo encima, porque temes tener que abandonar, pero por suerte tenemos un MacGyver en el equipo que lo sabe arreglar todo”, explica. Una de las escenas más surrealistas de esta edición llegó con la rotura del tubo de escape. “Lo arregló con latas de atún y bridas”, desvela. No fue la única. “Otro día nos quedamos sin potencia y el problema era que uno de los mil cables que hay se había soltado”.

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