FÚTBOL
Épica en vano
El Atlètic Lleida salva mínimamente los muebles salvando un punto de penalti ante el Barbastro, cuando se cumplía el añadido de un duelo sin gobierno y que ambos necesitaban ganar. Los de Jordi López se alejan a 7 puntos de la salvación y a 6 del play out

Campins en el remate que supuso el 2-1. - INGRID SEGURA
Una jornada más, el Atlètic Lleida desperdició ayer la oportunidad de recortar puntos respecto a la zona de permanencia, tras empatar con épica (3-3) un duelo directo con el Barbastro, que estuvo a punto de llevarse el triunfo del Camp d'Esports tras anotar el 2-3 en el minuto 90 de un choque que perdía por 2-1 al descanso. Sin embargo, en el 92, el Atlètic Lleida empató desde el punto de penalti, sacando partido de un final polémico y tenso, que dejó la sensación de que toda la épica del conjunto leridano solo acabó sirviendo para que la herida no se hiciera aún más grande y que el conjunto aragonés se mantenga empatado a puntos con los de Jordi López.
Porque si dejar escapar un duelo directo no fuera poco, los resultados tampoco favorecieron a los del Segrià, ya que el Castellón B ganó en Terrassa (1-4) y sale del puesto de play out, que ahora ocupa el Valencia Mestalla tras empatar en Reus (1-1), con seis puntos más que los leridanos, mientras que la salvación directa se aleja a siete, uno más que en el arranque de la jornada.
El encuentro no podía empezar peor para los leridanos, que en el minuto 7, encajaron gol en la primera acción de peligro, cuando Lavsamba remató liberado un córner (0-1). En los siguientes minutos, los de Jordi López intentaron reaccionar sin éxito, ya que lo intentaban jugando raso, método estéril ante el mal estado del césped. Aun así, encontraron el modo de dañar la defensa aragonesa a balón parado. Primero fue Moró Sidibé, que empató en el 37 tras recoger un balón muerto para poner el 1-1. Un gol que sentó de maravilla a los leridanos, ya que en el 44 anotaron el 2-1 con un remate de Campins en el segundo palo tras un córner.
Tras el descanso llegó el debut de Axel Ayala sustituyendo a Campins, que abandonó el campo con molestias. Justo un minuto después, el mismo Ayala tapó un disparo que se colaba en la portería, pero en la siguiente jugada, Jaume Pascual derribó en carrera a Sito Barrera y cometió penalti. El búlgaro Kun, que acababa de entrar, engañó a Pau Torres para empatar (2-2).
A partir de aquí, el duelo volvió al planteamiento inicial de muy poca emoción, ya que el balón parado no daba frutos y la circulación por abajo era imposible. Cuando el 2-2 parecía definitivo, en el 90, Aaron se sacó un disparo lejano que se coló por arriba para sembrar el pánico en el Camp d’Esports (2-3). La euforia les duró poco a los aragoneses, que vieron cómo en la jugada siguiente el colegiado señalaba penalti por unas manos dudosas del central Mingotes. Boris Garrós tomó la responsabilidad y engañó a Cebollada (3-3). Pero la tragicomedia no había llegado a su fin, y el Barbastro pidió penalti en la jugada posterior por unas manos que parecían claras de Borja que el colegiado no consideró punibles. Pero por si no fuera poco, en el córner posterior, Rodrigo Sanz cabeceó un balón muerto al larguero, cerrando un partido que no satisfizo a ninguno de los dos conjuntos.