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Precios de los carburantes: ¿Por qué hay tanta diferencia de precio entre gasolineras de Lleida?

Las comarcas leridanas registran una brecha extrema entre estaciones low cost y tradicionales, con el gasóleo entre 1,29 y 2,14 euros

DAVID ZORRAKINO / EUROPA PRESS

DAVID ZORRAKINO / EUROPA PRESS

Joan Teixidó
Lleida

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Las comarcas de Lleida presentan una brecha de precios de combustible que supera los 40 euros por depósito completo entre diferentes municipios, una disparidad que responde a factores estructurales, estrategias comerciales divergentes y la volatilidad del mercado internacional derivada del conflicto en Irán. Esta diferencia extrema refleja modelos de negocio opuestos entre estaciones automatizadas y establecimientos tradicionales con servicios completos.

La variación de precios se observa especialmente entre las estaciones más económicas como Low Cost 24 en Balaguer y Tornabous, la estación sin marca de Térmens, donde el gasóleo alcanza los 1,299 euros, o la Agroserveis de Almacelles, donde su coste es de 1,279 euros, y las más caras situadas en el Pla d'Urgell, que llegan a los 2,149 euros por litro. Este contexto de disparidad se intensifica con la inestabilidad geopolítica actual, que afecta de manera desigual según la capacidad de reacción de cada establecimiento ante las fluctuaciones del precio del barril.

Esta situación plantea interrogantes sobre los mecanismos que permiten diferencias tan pronunciadas en un mismo territorio, donde la proximidad geográfica no garantiza precios similares y donde el consumidor puede encontrar variaciones superiores al 60% entre surtidores separados por pocos kilómetros.

Estructura de costes: la clave de las gasolineras baratas

La principal explicación de la brecha de precios reside en la estructura de costes de cada tipo de establecimiento. Las estaciones que encabezan el ranking de las más baratas, como las de Low Cost 24 en Balaguer y Tornabous o la estación sin rótulo de Térmens, funcionan con instalaciones automatizadas o con personal mínimo, lo que les permite reducir drásticamente sus márgenes comerciales.

Las estaciones desatendidas, al prescindir de personal de caja, tienda o servicios de cafetería, pueden ofrecer precios más competitivos sin comprometer la rentabilidad. Paralelamente, las estaciones de marca blanca, no vinculadas a grandes petroleras multinacionales, tienen más libertad para adquirir el combustible en el mercado mayorista al mejor precio disponible cada día, sin las limitaciones impuestas por contratos corporativos.

El peso del sector agrario en la estrategia de precios

En Lleida y la Franja, el peso del sector agrario condiciona la estrategia de precios de numerosos establecimientos. Entidades como Es Mas en Torà, bonÀrea en Fraga o la Agropecuaria de Fraga operan a menudo bajo modelos cooperativos o vinculados a grupos de distribución alimentaria, donde el combustible no constituye necesariamente la principal fuente de ingresos.

Para estas entidades, el carburante funciona como un servicio a los socios o como reclamo para atraer clientes hacia sus supermercados y tiendas. Esta estrategia comercial les permite ajustar los precios hasta niveles insostenibles para una gasolinera convencional, que depende exclusivamente de los márgenes del combustible para mantener la viabilidad económica.

Ubicación y competencia: más importante que la distancia

El transporte del combustible desde los centros logísticos hasta el surtidor tiene un coste, pero la ubicación influye más por la competencia que genera que por la distancia en sí misma. En zonas con alta densidad de gasolineras, especialmente en los ejes viarios más concurridos, la competencia obliga a los establecimientos a bajar precios para captar clientes.

Por el contrario, en zonas más aisladas del Urgell o el Pla d'Urgell, donde un surtidor puede tener prácticamente el monopolio de la zona, los precios tienden a subir ya que el consumidor dispone de menos alternativas inmediatas y debe recorrer distancias considerables para encontrar opciones más económicas.

El efecto de la guerra en Irán sobre los precios

El contexto de la guerra en Irán actúa como catalizador de las diferencias existentes en el mercado. En momentos de gran volatilidad internacional, el precio del barril sube rápidamente, pero no todas las gasolineras reaccionan de la misma manera ante estas fluctuaciones.

Las grandes compañías suelen actualizar los precios de forma casi inmediata cuando el mercado sube, fenómeno conocido como "efecto cohete". En cambio, las estaciones pequeñas o independientes pueden tardar varios días en reflejar estas subidas según el stock de combustible que hayan comprado a precios anteriores, lo que amplía temporalmente la diferencia entre unos establecimientos y otros.

Servicios adicionales frente a precio puro

Mientras que en Térmens se paga estrictamente por el producto a 1,299 euros el gasóleo, las estaciones más caras que alcanzan los 2,149 euros a menudo justifican su precio ofreciendo servicios que las low cost no proporcionan. Estos servicios incluyen personal en la pista, puentes de lavado, tienda abierta las 24 horas y, especialmente, programas de fidelización y descuentos mediante tarjetas propias.

Cabe tener presente que estos descuentos no siempre quedan reflejados en el precio de venta al público del panel informativo, lo que puede distorsionar la comparación real de precios entre establecimientos y dificultar que el consumidor pueda evaluar con precisión dónde le resulta más ventajoso llenar el depósito.

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