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Ramadán ya en el colegio

Alumnos incluso de Primaria hacen ayuno en el mes sagrado de los musulmanes y escuelas piden a Educación directrices más concretas para lidiar con situaciones problemáticas

La Coell dice que no le consta que las empresas adapten horarios, aunque puede que internamente lo hagan

Membres d’IntegraLleida van preparar menjar i van celebrar aquest divendres un iftar comunitari.

Miembros de IntegraLleida prepararon comida y celebraron este viernes un iftar comunitario. - M. CARBONELL

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El Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes en el que no pueden comer, beber ni tener relaciones sexuales durante el día que comenzó el pasado lunes, se deja sentir en diferentes ámbitos como en la educación, puesto que ayunan alumnos incluso de Primaria, confirmaron las direcciones de colegios de la capital. Quieren hacerlo hasta niños de 7 u 8 años y en Secundaria el seguimiento es generalizado. Escuelas explican que en ocasiones el Ramadán provoca conflictos de los alumnos con los monitores de comedor o que hay niños que vomitan por haberse dado un atracón por la noche. Echan de menos directrices más concretas de Educación. Agunos colegios hacen firmar a las familias la renuncia al comedor ese mes y también recae sobre sus espaldas decidir si un niño que ayuna debe hacer educación física.

Educación les envió el viernes una circular en la que les dice que en deben hablar con las familias y les informa de que ninguna normativa habilita a las escuelas a obligar a un alumno a comer o beber y que es preferible que esté separado del resto. Indica que si un niño quiere comer, no se le puede impedir aunque los padres quieran que siga el Ramadán. Apunta que los musulmanes no están eximidos de ninguna asignatura, que pueden participar en excursiones y que la ley 26/1992 por la que se aprueba el Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España dice que los alumnos musulmanes “estarán dispensados de la asistencia a clase y de la celebración de exámenes” los viernes desde las 13.30 hasta las 16.30 y en diversas festividades. Pero no establece desde qué edad.En lo que respecta al ámbito laboral, la asociación Magrebeida y la Confederación de Organizaciones Empresariales de Lleida señalan que rara vez se hacen adaptaciones o excepciones a los trabajadores musulmanes por el Ramadán. El presidente de Magrebeida, Abderrafie Ettalydy, señala que “normalmente son los trabajadores los que se adaptan y no piden un trato especial, aunque a veces sí que ocurre que se saltan el descanso para comer y salir antes, pero en general se adaptan a los horarios que fijan sus empresas, que es lo normal”. El presidente de la Coell, Josep Maria Gardeñes, señala que “no nos consta que ninguna empresa pacte horarios, pero eso no quiere decir que internamente no lo hagan y si lo acuerdan, pues estupendo”.

“La integración y aprender el idioma de aquí deberían ser obligatorios”

“El Ramadán es una fiesta que ya está normalizada en Lleida”, asegura el presidente de Magrebeida, Abderrafie Ettalydy, que valora el cambio de mentalidad que ha habido en los últimos años. “Ha habido un cambio de conciencia que era impensable hace un tiempo y la clave de todo es el acercamiento entre musulmanes y el resto de leridanos con diálogo y la empatía”. Eso sí, reconoce que hay personas “que viven de espaldas al resto, pero al fin y al cabo la clave es el respeto. La integración debería ser bidireccional y obligatoria, así como aprender el idioma del país al que vienes y conocer sus costumbres”.Una opinión que comparten Fatima Oulad y su hija Sabrin Halli, dos musulmanas que viven en Bellpuig y forman parte de la asociación Salam Babel. Señalan que “el Ramadán es una etapa de purificación espiritual, pero el Islam nunca te presionará a poner en riesgo tu salud, sino que debes ser consciente de lo que puedes soportar y lo que no”. Añaden que la integración en Bellpuig ha sido fácil y que hay vecinos que “sienten curiosidad por el Ramadán e incluso practican el ayuno por los beneficios que comporta para el cuerpo”. No obstante, admiten que “hay miedo al recién llegado, al desconocido, pero se cura con tiempo, paciencia y convivencia”.

«Nadie te puede obligar a llevar un velo, tú lo eliges»

“Las mujeres decidimos llevar velo como un símbolo de distinción que nos hace musulmanas. Nadie te puede obligar a llevar nada, tú lo eliges. Además, en los hombres también existe un código de vestimenta, pero no le hacen caso. Siempre hay alguien, musulmán o no, que te querrá imponer algo, pero eso no es el Islam. Lo llevo porque quiero y tengo una vida normal como cualquier otra mujer”.

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