"¿No va el móvil, no puedo llamar, alguien sabe qué pasa?"
Comerciantes haciendo guardia en las puertas, hoteleros limpiando a mano y ciudadanos desorientados vivieron en primera persona en Lleida el colapso eléctrico que afectó a toda Cataluña y España

Empleados delante de una farmacia en el Eix.
El Eix Comercial de Lleida vivió ayer una jornada caótica después de que a las 12:33 horas se produjera un apagón eléctrico masivo que afectó a Cataluña, el resto de España y Portugal. La repentina desaparición de 15 gigavatios, equivaliendo al 60% de la demanda total de la red eléctrica estatal, provocó escenas inéditas con comerciantes custodiando sus tiendas con las puertas abiertas, restauradores trabajando sin electricidad y ciudadanos desorientados intentando averiguar qué pasaba.
La confusión reinó entre los peatones y trabajadores. ¿"No va el móvil, no puedo llamar, alguien sabe qué pasa"?, llamó desesperado en pleno calle a un hombre con vestido y cigarrillo en la mano, evidenciando la desconcertante situación. Mientras tanto, empleados de bancos y empresas salían a las calles con los móviles en las manos, intentando obtener información sobre lo que estaba sucediendo, mientras el bullicio aumentaba en el centro comercial de la ciudad.
El apagón tuvo una duración de aproximadamente diez horas a la mayoría de los municipios leridanos, convirtiendo la jornada en un reto para comerciantes y ciudadanos que tuvieron que adaptarse a una situación improvisada sin precedentes recientes.
Impacto inmediato en el comercio leridano
Los efectos del apagón fueron instantáneos en el sector comercial. Numerosas tiendas se encontraron con las persianas en medio bajar o completamente abiertas al no poder accionar los mecanismos eléctricos de cierre. Eso obligó a muchos propietarios a hacer guardia en las entradas de sus negocios durante horas para evitar posibles robos o incidentes, en una escena que recordaba tiempos pasados.
El sector de la hostelería también sufrió graves consecuencias. Los restauradores tuvieron que adaptarse rápidamente, limpiando los establecimientos manualmente y sirviendo todos los alimentos frescos que tenían disponibles antes de que se estropearan. Muchos optaron por menús reducidos o cerrar temporalmente, mientras otros siguieron operando con servicios mínimos utilizando fogones de gas cuando disponían.
Los estancos fueron otro ejemplo de adaptación, cobrando exclusivamente en efectivo y anotando manualmente todas las ventas realizadas. Esta práctica, prácticamente olvidada en la era digital, volvió a ser imprescindible ante la imposibilidad de utilizar los terminales de venta habituales.
Adaptación e ingenio ante la adversidad
Uno de los fenómenos más destacables fue la respuesta de algunos comercios ante la crisis. Les tiendas de comestibles regentadas por personas de origen extranjero mantuvieron las puertas abiertas, aunque también sufrieron la escasez de ciertos productos. Más significativo todavía fue el caso de los bazares chinos, que vieron cómo se disparaban las ventas de artículos como velas, linternas, pilas y radios hasta agotar existencias.
Esta situación ilustra perfectamente como el instinto de supervivencia activó un mercado específico de artículos básicos para afrontar una emergencia de estas características. Los ciudadanos, previsores ante un apagón que no sabían cuánto duraría, recurrieron masivamente a estos establecimientos para proveerse de elementos básicos para iluminar sus hogares y mantuvieron informados.
Vuelta temporal a la era preindustrial
El apagón masivo supuso, literalmente, un salto atrás en el tiempo. La sociedad moderna, completamente dependiente de la electricidad, tuvo que improvisar soluciones propias de otra época. La imposibilidad de utilizar sistemas de pago electrónicos, terminales punto de venta, sistemas informáticos o incluso la telefonía móvil en muchos casos, obligó a recuperar métodos analógicos como la anotación manual, el pago en efectivo o la comunicación presencial.
Esta situación excepcional puso de manifiesto la vulnerabilidad de la infraestructura eléctrica y la dependencia absoluta que la sociedad moderna tiene de este recurso. Expertos en seguridad energética señalan que este tipo de incidentes, a pesar de ser extremadamente infrecuentes a esta escala, revelan la necesidad de mantener protocolos de emergencia y capacidad de adaptación ante situaciones similares.
Como afrontar un apagón masivo
La experiencia vivida en Lleida y el resto del territorio ofrece varias lecciones sobre cómo estar preparados para situaciones similares. Los expertos recomiendan mantener siempre en casa elementos básicos como linternas, pilas, radios en pilas, velas (con precaución) y una reserva mínima de efectivo. También es aconsejable disponer de una batería externa cargada para los dispositivos móviles y conocer las ubicaciones de servicios esenciales que puedan mantenerse operativos en estas circunstancias.
Les autoridades de protección civil recuerdan la importancia de mantener la calma en estas situaciones y seguir las indicaciones oficiales, evitando la propagación de rumores que pueden generar alarma innecesaria.