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Sant Joan de Déu Lleida atiende a 70 jóvenes con trastorno de salud mental complejo: “al principio no quieren venir”

Por el Equipo Guía de Sant Joan de Déu, que les acompaña en su entorno familiar

Sandra Rodríguez, Antonio Rivera y Susana Nieto, profesionales del hospital Sant Joan de Déu Terres de Lleida. - JORDI ECHEVARRIA

Sandra Rodríguez, Antonio Rivera y Susana Nieto, profesionales del hospital Sant Joan de Déu Terres de Lleida. - JORDI ECHEVARRIA

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El Equipo Guía de Lleida y Pirineu, gestionado por Sant Joan de Déu, se puso en marcha hace cuatro años y ya ha atendido a más de 70 jóvenes con diagnóstico de trastorno de salud mental complejo, fomentando la atención centrada en la persona y en su entorno. El seguimiento se hace de forma más cercana y multidisciplinar, incluyendo a la familia.

La detección precoz y la prevención de trastornos mentales y adicciones entre la población adolescente es uno de los principales objetivos del Programa d'Abordatge Integral de Casos de Salut Mental i Adiccions d'Elevada Complexitat que se puso en marcha en Catalunya en 2018. Para ello se crearon los Equipos Guía centrados en una atención comunitaria. El de Lleida y Pirineu empezó a funcionar en 2021 bajo la gestión de Sant Joan de Déu Terres de Lleida.

En estos cuatro años, el equipo formado por cinco profesionales de diferentes ámbitos (psquiatría, psicología clínica, enfermería, educación social y trabajo social) y que hace sesiones de seguimiento una o dos veces por semana, ha atendido a 74 jóvenes de 12 a 25 años. De forma simultánea, los profesionales pueden atender a un máximo de 20 adolescentes.

Antonio Rivera, coordinador de Equipos Comunitarios de Lleida y Alt Pirineu i Aran, psicólogo clínico del Centro de Salud Mental Infantil Juvenil y del Equipo Guía del Sant Joan de Déu, explica que la diferencia “sustancial” es que es un equipo comunitario. “No solo atendemos en el despacho sino que nos acercamos al entorno, en el domicilio, en la escuela”, señala. “Podemos vernos tomando un café, saliendo de la consulta y hablando de tu a tu, lo que ayuda a crear un vínculo. También es importante para estar con las familias. Esto nos da una oportunidad de conocer a la persona en profundidad y es una apuesta que hacemos por una atenión intensiva y más cercana”. 

Después de cuatro años, la valoración es positiva, según Rivera. “Son jóvenes que han pasado por muchos recursos. Muchos no quieren venir al principio pero cuando intervenimos con ellos, vemos que cuesta el momento del alta, porque se ha creado un vínculo importante”, destaca. La atención puede ir de seis meses a dos años, que es el tiempo máximo.

Por su parte, Sandra Rodríguez, trabajadora social del Equipo Guía, remarca la importancia de la intervención con las familias. “Es esencial que cambie el entorno para que tenga un efecto positivo en la conducta de los jóvenes”, explica.

“No me siento solo como una paciente y me ayudan a relacionarme”

“Desde que estoy con el Equipo Guía he podido mejorar muchísimo. Este sistema me va muy bien, porque me hacen sentir que soy una persona normal y no solo como una paciente”. Así se expresa una usuaria de este programa de 17 años. 

Explica que los profesionales la van a buscar al instituto y dan un paseo mientras hablan y también van a su casa. Incluso, añade, juegan a juegos de mesa, lo que considera muy positivo. “Puede que no sea lo convencional, pero me ayuda a relacionarme y agradezco que no se centre solo en la atención en la consulta”, afirma. La joven también remarca que “tengo ganas de verlos, me conocen más que otras personas y les tengo mucha confianza, porque me tratan como una más”.

Desde su creación, el Equipo Guía de Lleida y Pirineu ha dado de alta a más de 50 pacientes. La edad media de los atendidos es de 17 años y los diagnósticos más comunes incluyen trastornos del espectro autista, trastorno límite de personalidad, trastorno del estado de ánimo y trastornos de conducta. 

Rivera asegura que tras la pandemia hubo un “boom” de casos de salud mental y destaca que se están ampliando los equipos comunitarios como el suyo. “Se está promoviendo la intervención centrada en la persona y en el entorno. Salir de los despachos está siendo positivo y los usuarios lo agradecen”, remarca. 

En cuanto a los diagnósticos, han detectado cambios en estos cuatro años. Así, se aprecia un aumento significativo de los casos relacionados con trastornos de estado de ánimo, como la depresión mayor, que ya suponen un 30% (en 2023 eran un 3,5%), mientras que los trastornos de personalidad han disminuido en el equipo hasta un 4% (hace dos años eran el 18%). Este año, los casos de diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA) suponen el 23% y los trastornos de conducta, un 16%.

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