SEGRE

La potabilizadora de la presa de Santa Anna estará terminada este año, 16 años después de su construcción

La infraestructura permitirá garantizar la buena calidad del agua en episodios de sequía en Lleida y en unos 20 municipios más

El presidente de la CHE, Carlos Arrazola, y el alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, miran la planta potabilizadora de la Mancomunitat d'Aigües de Pinyana

El presidente de la CHE, Carlos Arrazola, y el alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, miran la planta potabilizadora de la Mancomunitat d'Aigües de PinyanaAnna Berga / ACN

Lluís Serrano
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La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) lleva a cabo las obras de actualización y puesta a punto de la potabilizadora al lado del embalse de Santa Anna. Se trata de una infraestructura que se construyó en 2010 y que no se ha puesto nunca en funcionamiento. Los trabajos, que empezaron hace dos meses y se terminarán en otoño, permitirán garantizar la buena calidad del agua en episodios de sequía a los 200.000 habitantes de la veintena de municipios del Segrià y Noguera que abastece la Mancomunitat d'Aigües de Pinyana, entre las cuales Lleida. El proyecto nació a raíz de la sequía de 2008 y durante la sequía de 2023 la mancomunidad pidió la puesta en marcha.

La Mancomunitat d'Aigües de Pinyana se abastece del embalse de Santa Anna, en la cuenca de la Noguera Ribagorçana, que gestiona la Confederación Hidrográfica del Ebro. Durante la sequía de 2008, el agua tuvo problemas de turbiedad a causa de las bajas reservas del pantano, hecho que motivó la construcción de una planta de filtraje que se acabó en 2010 y que costó cerca de 5,5 millones de euros.

Sin embargo, la planta, ubicada al término de Castillonroy (Litera), no entró nunca en funcionamiento, ya que el agua mantiene unos niveles óptimos de calidad, y no fue hasta la sequía del año 2023 que la Mancomunitat d'Aigües de Pinyana pidió al gobierno español reanudar el proyecto. El año siguiente, la mancomunidad y la CHE aprobaron un protocolo para la reactivación de la planta, con un presupuesto de más de 900.000 euros.

De hecho, en la última sequía hubo episodios de turbiedad y los niveles de calidad del agua llegaron casi al límite, si bien no se sobrepasaron, ha explicado el presidente de la CHE, Carlos Arrazola, que ha añadido que estas situaciones ya no sucederán cuándo entre en funcionamiento la planta potabilizadora.

Arrazola ha visitado este jueves los trabajos que se están haciendo para actualizar y poner a punto la infraestructura, acompañado del alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, y representantes de otros pueblos que se abastecen del agua de Santa Anna.

Siete meses de obras

La nueva planta de tratamiento incluye un proceso físico-químico de floculación, filtración, desinfección y línea de barros. Dispone de una filtración de las aguas con proceso de lavado en continuo, que aplica filtros modulares, y una línea de tratamiento de barros con espesado y centrifugado. Los trabajos de la puesta en marcha incluyen, principalmente, la revisión de los filtros para determinar su estado y funcionamiento, de los elementos neumáticos, de las bombas dosificadoras de reactivo y del cableado eléctrico de la instalación.

Las obras empezaron hace dos meses y tienen un periodo de ejecución total de 7 meses. De esta manera, la previsión es que la planta quede terminada hacia en otoño, aunque eso irá en función del resultado de las revisiones y de si hace falta reparar o renovar equipos. Una vez finalicen las obras y quede comprobado el funcionamiento de la infraestructura por parte de la CHE, la titularidad de la potabilizadora pasará a manos de la Mancomunidad de Pinyana.

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