ACCIDENTE
La investigación del choque de los trenes de Adamuz apunta a una rotura de la vía
Tanto el ministerio de Transportes como Iryo califican de “raro” y “extraño” el accidente. El balance provisional eleva a 40 las víctimas mortales, pero hay 43 denuncias de personas desaparecidas

A la izquierda, el tren Iryo sinestrado en Adamuz, y al fondo a la derecha, los restos del Alvia.
La investigación por el accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) que deja al menos 40 muertos apunta a la rotura de un tramo de la vía, que puede ser “causa o consecuencia” del siniestro, aunque los esfuerzos todavía se centran en recuperar los dos convoyes del tren Alvia que se precipitaron por un terraplén. Se teme que esa cifra se eleve cuando se consiga acceder a los vagones que se precipitaron por un talud. De hecho, hay 43 denuncias por personas desaparecidas. Se han contabilizado 152 heridos, de los que 43 están ingresados en diferentes hospitales andaluces, 12 de ellos –incluido un menor– en unidades de cuidados intensivos.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que desde el domingo por la noche trabaja en el lugar del accidente, apunta en su primera descripción de lo ocurrido que un tren Iryo descarriló, lo que provocó que los dos últimos vagones del tren invadieran la vía contigua. Veinte segundos después, llegó por un Alvia, cuyos dos primeros vagones colisionaron con los dos últimos del Iryo, lo que provocó que esos primeros convoyes del segundo tren cayeran por un terraplén de cuatro metros.
Una imagen de las labores de investigación que está llevando a cabo la Guardia Civil sobre el accidente ferroviario muestra un trozo del raíl desprendido de las vías de alta velocidad en la zona en la que se registró la catástrofe, aunque los expertos subrayaron que aún es pronto para determinar si guarda relación directa con las causas del siniestro o, por el contrario, si es consecuencia del accidente. El tren Iryo, fabricado en 2022, había sido revisado el 15 de enero, tres días antes de un accidente que ha provocado la suspensión de la conexión ferroviaria de alta velocidad entre el centro y el sur peninsular, probablemente hasta el 2 de febrero.
El presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, calificó de “raro” y “extraño” el accidente, una visión que compartía el ministro de Transportes, Óscar Puente, que reclamó prudencia ante análisis precipitados y las distintas hipótesis.
“No era un problema de exceso de velocidad y era una recta, no una curva. Sacar conclusiones no va a ser algo inmediato”, dijo el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, quien apuntó a un problema en las vías o en los trenes y alejó la opción del error humano. Según explicó, es una vía que se había reparada en mayo y “debería de estar en óptimas condiciones”, al tiempo que está equipada con un sistema de seguridad y señalización LZB, que “básicamente impide errores humanos”. Además, dijo que de momento ni siquiera se puede concluir que el Alvia haya chocado con los vagones descarrilados del Iryo o con algún elemento de la vía. Desde la primavera pasada el gestor de la infraestructura ferroviaria, Adif, informó de al menos ocho incidencias en Adamuz, relacionados con la catenaria, la señalización y la propia infraestructura, entre otras.
Para agilizar las labores de identificación de los cadáveres, 37 de los cuales ya estan en manos de los forenses, la Guardia Civil ha habilitado puntos de recogida de ADN en Madrid, Córdoba, Sevilla, Huelva y Granada de los familiares directos de las víctimas. Para los levantamientos de cadáveres y las autopsias se han movilizado forenses de seis provincias, mientras que hay un amplio despliegue de psicólogos para atender a los familiares de las víctimas.
Los trabajos de recuperación son de gran complejidad dado que, en palabras del presidente de Renfe los dos vagones que se precipitaron sobre el talud han quedado “prácticamente desintegrados”. Según el presidente de la Junta, Juanma Moreno, algunos de esos vagones “son un amasijo de hierros”, por lo que se pueden hallar aún más víctimas mortales.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se acercó al lugar del accidente, aseguró que se dará con “la verdad” sobre la causa de esta tragedia. Mientras, los reyes se desplazarán hoy a Córdoba.
Subidas de precios en transportes alternativos
Decenas de pasajeros se vieron obligados ayer a tener que buscar medios de transportes alternativos por la cancelación de los trenes que conectan Madrid y Andalucía –donde la alta velocidad estará cortada hasta el 2 de febrero–. Las colas se hacían interminables en las compañías de alquiler de coches de las estaciones, donde los precios se dispararon ante la alta demanda, algo que ocurrió también con los vuelos domésticos.
Los vecinos de Adamuz se vuelcan en la atención a las víctimas
El pequeño pueblo cordobés de Adamuz, de unos 4.000 habitantes, vive desde la noche del domingo volcado con las víctimas de la tragedia ferroviaria. La respuesta de sus vecinos fue rápida: mantas, comida, bebida, vehículos propios para llegar a los trenes, grupos electrógenos o herramientas para una primera asistencia. Uno de los vecinos, que acudió a socorrer a las vícitmas, logró rescater a 16 a bordo de su quad. La caseta municipal, dedicada a los eventos más festivos del pueblo, se convirtió en el triste escenario de un drama, donde se concentraron los familiares de las víctimas, que recibieron atención psicológica antes de ser trasladadas a Córdoba. La ola de solidaridad continuó ayer, con multitud de donaciones de sangre, a pesar de que las reservas para atender a los heridos están garantizadas.
Indemnizaciones de 72.000 euros por fallecimiento
AIG y Everest son las dos aseguradoras que respaldan a Iryo y Renfe en los seguros obligatorios de viajes. El baremo del seguro obligatorio de viajeros contempla una indemnización de 72.121 euros para los herederos en caso de fallecimiento. En daños corporales, las indemnizaciones van desde los 2.400 euros hasta los 84.000 euros.