ORIENTE
Trump exige la “rendición incondicional” de Irán y Sánchez tacha la guerra de gran error
El presidente de EEUU quiere repetir la jugada de Venezuela e instaurar a un líder afín. Mientras, el dirigente socialista defiende el envío a Chipre de una fragata y solicita comparecer ante el Congreso

Trump recibió al equipo de fútbol Inter de Miami, del argentino Lionel Messi, por ganar la Liga. - ANDREW LEYDEN / ZUMA PRESS WIRE / DP / DPA
El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció ayer que las dos condiciones inapelables que Irán tiene que cumplir para firmar un acuerdo de paz son su rendición sin ningún tipo de condiciones y la elección de un líder que satisfaga los deseos de la Administración norteamericana; los mismos términos que la estrategia aplicada previamente en Venezuela: la erradicación de autoridades opuestas a EEUU y la instalación posterior de dirigentes amistosos. “No habrá acuerdo con Irán, salvo una rendición incondicional y tras la elección de un gran líder aceptable”, asegurando que las operaciones militares van viento en popa.
Primero, y en su red social, Trump aseguró que la paz con Irán conllevará el inicio de una época de esplendor para ese país, en línea con otros mensajes similares que ha proclamado sobre zonas de conflicto, como Gaza.
“Nosotros, y muchos de nuestros maravillosos y valientes aliados y socios, trabajaremos incansablemente para rescatar a Irán del borde de la destrucción, para que sea, económicamente, más grande, mejor y más fuerte que nunca”, declaró.
Poco después, y en declaraciones a la cadena CNN, Trump dejó claro que su estrategia para Irán sigue un modelo a la venezolana.
“Todo se va a resolver muy fácilmente. Funcionará como en Venezuela, donde tenemos una líder maravillosa que está haciendo un trabajo fantástico”, manifestó en referencia a la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
“En términos militares lo estamos haciendo muy bien, mejor de lo que nadie habría imaginado”, añadió el presidente de EEUU, para terminar describiendo a Irán como un país “que era muy poderoso hace una semana, y ahora ha terminado castrado” por los ataques norteamericanos.
Desde España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, siguió enarbolando su “no a la guerra” con la misma determinación que abogó por “echar una mano” a Chipre enviando la fragata Cristóbal Colón “en una misión defensiva y no ofensiva” y calificó la guerra en Oriente Próximo de “extraordinario error” que vamos a pagar.
Sánchez, que pidió comparecer en el Congreso para dar explicaciones sobre la posición de España ante esta guerra, acudió a Huelva para participar en la cumbre hispano-lusa y defendió su rechazo a la operación militar de EEUU e Israel ante el primer ministro portugués, Luís Montenegro, que se ha alienado con Washington.
Feijóo presiona a Moncloa por el envío de tropas
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, exigió ayer a Pedro Sánchez que pida autorización al Congreso para enviar soldados y armamento a zona de guerra y subrayó que no lo hace “por miedo a sus socios”. “El Ejército no es suyo”, enfatizó Feijóo en un mensaje en X, un día después de que el Gobierno anunciara el envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre para apoyar la defensa europea ante los ataques de Irán.
Cuba, en el punto de mira de la Casa Blanca
Trump aseguró ayer también que el Gobierno de Cuba caerá “muy pronto” y reiteró que La Habana tiene “muchísimas ganas” de negociar con Washington. En una entrevista a la CNN, insistió en que la isla comunista sería el próximo blanco tras una “exitosa” campaña en el país persa. "Es cuestión de tiempo que mucha gente increíble pueda regresar a Cuba. Solo hay que esperar un par de semanas”, aseguró.
Macron: “Francia no se involucrará en esta guerra”
Francia “no se involucrará en esta guerra” contra Irán en Oriente Próximo, aseguró el presidente francés, Emmanuel Macron, en una sesión de preguntas y respuestas con internautas en Instagram. Pese a trasladar a su portaaviones Charles De Gaulle a Chipre, Macron trató tranquilizar a sus interlocutores ante la preocupación suscitada por la escalada militar provocada por EEUU, Israel e Irán