Nézet-Séguin, el cachondo
El calificativo del titular no es nuestro, aunque lo compartimos totalmente. Lo acuñó durante la retransmisión el donostiarra Martín Llade en su noveno evento consecutivo desde que en el 2017 sustituyó al añorado José Luis Pérez de Arteaga, fallecido como consecuencia de una leucemia. Y la verdad es que el debut del canadiense, el primer norteamericano (que no estadounidense) en subirse al escenario de la Sala Dorada del Musikverein vienés para dirigir a la Filarmónica de Viena, Yannick Nézet-Séguin, a sus 50 años, insufló aire fresco a un concierto que parecía anclado en la más inmovilista tradición. Le dio alegría, ritmo y buen rollo en una actuación que se recordará en años. Incluso, nadie lo había hecho, dos piezas de compositoras femeninas y llegó al clímax cuando dirigió el cierre de la Marcha Radetzky desde el patio de butacas, junto al público, dejando a la orquesta sola en el escenario. Pero pese a esos soplos de modernidad, la pregunta es: ¿Para cuándo una mujer al frente del concierto? En el 2026, no. Ya se ha anunciado al ruso Tugan Sókhiev.