La mejor enfermera del mundo
Colocar al personaje de Turno de guardia como la mejor enfermera del mundo es porque representa a todas las profesionales que trabajan en un oficio de persistente paciencia y vertiginosa presión. En realidad, todo el arco sanitario es vital porque nuestras vidas están en sus manos, algo que merecería un reconocimiento laboral mucho mayor del que poseen. No es un manifiesto complaciente a los que han atendido y atienden a nuestra familia, a nuestros amigos y amigas, a nosotros mismos. Es algo que cae por su propio peso y los que piensen que es su obligación, que este prefacio es simplemente adulador, señala que ellos no enfermarán nunca, que no los necesitarán nunca, y que un hospital solamente lo verán de pasada. Pues no será así, y cuando se necesiten, allí estarán las mejores enfermeras del mundo para atenderlos.
Turno de guardia es una de esas películas necesarias aunque duela ver a enfermos seriamente amenazados por sus males, como lo eran películas como La muerte del señor Lazarescu del rumano Cristi Puiu y el colapso sanitario en su país, o las secuelas de una guerra en El pabellón de los oficiales del francés François Dupeyron.
Aquí, la cámara sigue por habitaciones y pasillos de un hospital suizo a una sanitaria del turno de noche en un día en que solo hay dos enfermeras y una joven novata para atender toda el ala quirúrgica, que se encuentra al completo. Con decisión va atendiendo la agenda marcada, los procedimientos, colocar vías, acompañar a los pacientes para las intervenciones, preparar las dosis, y todo ello realizado con precisión y sin descuidar el estado anímico de los internos aunque las horas se le vayan echando encima y desordene los tiempos. En más de un momento las cosas se le van de las manos, los nervios comienzan a hacer mella y el error se hace posible, al margen de tener que soportar a algún paciente recalcitrante. En este contexto, la directora Petra Biondina Volpe coloca en el ojo del huracán a ese personaje que, conforme avanza la noche, se va derrumbando interiormente en un papel cargado de sentimiento realista por la gran actriz alemana Leonie Benesch.
Turno de guardia
Con algún momento de rabia y tensión, otros de aflicción y buenos sentimientos bien dosificados, sin llegar a lo maniqueo, Turno de guardia se reserva un epílogo en el que advierte del colapso de la sanidad pública en pocos años, en la longevidad de la población y la cada vez mayor carencia de profesionales, augurando un futuro inmediato desolador. Eso sería suficiente razón para cuidar mejor un sistema tan necesario como el de poder seguir respirando.