El PP baja, el PSOE cae y solo gana Vox
Uno de los ejes del discurso del Partido Popular contra Pedro Sánchez ha sido que, al no tener mayoría para aprobar los Presupuestos Generales del Estado, que son la principal herramienta para gobernar, debería convocar elecciones para que los ciudadanos decidan y que haya la opción de poder conformar una mayoría estable. Por eso, y para aprovechar la debilidad territorial del PSOE, los presidentes de Extremadura y Aragón, ambos del PP, convocaron comicios anticipados tan pronto como no llegaron a un acuerdo con Vox para aprobar los presupuestos de este ejercicio, desdeñando cualquier otra alternativa. En la primera comunidad, el PSOE sufrió un gran batacazo, con la paradoja de que los populares no lograron la mayoría absoluta a la que aspiraban y vuelven a depender de la ultraderecha como antes, con la diferencia de que ahora esta es más fuerte, porque ha pasado de 5 a 11 diputados. Ayer, en Aragón sucedió algo muy similar: los populares se han quedado peor de lo que estaban, más lejos de la mayoría absoluta al tener menos escaños, los socialistas han sufrido una fuerte caída y Vox ha sido el gran beneficiado, con una gran subida, y ahora tendrá más fuerza para imponer sus condiciones, porque el actual presidente, Jorge Azcón, no tiene ninguna otra alternativa que le permita prescindir del apoyo de los ultras. Y dentro de poco más de un mes habrá elecciones en Castilla y León, estas sí tras haberse agotado la legislatura, y todo apunta a que el panorama será parecido al de estas dos comunidades. Así que a estas alturas cabe concluir que el PP ha conseguido solo uno de sus objetivos, que era que las urnas constataran que el PSOE va a la baja. En cambio, ha fracasado en su propósito de alcanzar o como mínimo bordear mayorías absolutas que demostraran que es capaz de ampliar su base de votantes y de aligerar la presión de la ultraderecha. Por el contrario, ahora hay menos dudas de que, independientemente de cuándo se acaben celebrando las elecciones generales, no podrá gobernar sin asociarse con Vox, y que este partido será más fuerte de lo que es actualmente. Sánchez ha dicho por activa y por pasiva que piensa agotar la legislatura, para lo que queda un año y medio, tiempo suficiente para que los ciudadanos puedan comprobar qué políticas aplican los ejecutivos autonómicos en los que los ultras habrán ganado peso. Por si fuera poco, estos seguirán recibiendo el respaldo activo, y seguramente financiación, del conglomerado que representa Donald Trump, y la izquierda tendrá la oportunidad –otra cosa es que la aproveche– de rearmarse. Un panorama que permite decir que nadie le arrienda la ganancia al PP en su estrategia de haber adelantado las elecciones en Extremadura y Aragón. Por otro lado, sobre esta última comunidad hay que pronosticar que, por desgracia, el arrinconamiento del catalán en la Franja irá a más.