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Participantes en la movilización que tuvo lugar el miércoles en La Seu d’Urgell en el marco de la huelga de docentes pusieron de manifiesto que los centros del Pirineo tienen problemas para cubrir las vacantes porque hay bolsas de sustitutos para distintas especialidades que están vacías. Uno de los motivos de esta coyuntura, aparte de la tradicional reticencia de parte de los maestros y profesores a optar a plazas alejadas de las zonas más pobladas, es el precio de la vivienda. Por una parte, desde hace tiempo hay muchísimos problemas para que las personas que por trabajo u otro motivo tienen que residir temporalmente en comarcas como el Alt Urgell, la Cerdanya, la Val d’Aran o el Pallars Sobirà encuentren pisos de alquiler disponibles. Y si tienen suerte y hay alguno, los precios son muy altos, lo que ha llevado a que haya casos de trabajadores que se han alojado en caravanas. ¿Qué incentivo puede tener un maestro para inscribirse en la bolsa de sustitutos para este territorio sabiendo que si le asignan media jornada en un centro el coste del alquiler y la manutención se llevará casi la totalidad de su salario? El coste del arrendamiento es notablemente mayor en los municipios del Pirineo que en los del llano, y lo mismo sucede con el de la compra. Como detallamos hoy, adquirir una casa en Vielha requiere los ingresos medios de 12 años, mientras que en La Seu d’Urgell se “come” la renta de diez años. Mientras, en Lleida ciudad está ligeramente por debajo de los siete. Esta situación es la otra cara de la moneda del beneficio que ha supuesto para estas comarcas el aumento del turismo, que ha hecho que los propietarios de pisos hayan priorizado destinarlos a uso turístico, porque su rentabilidad es notablemente mayor que la de un arrendamiento convencional. El Gobierno del Estado, la Generalitat y diversos municipios han aplicado medidas para intentar limitar y revertir esta tendencia. Así, la administración central declaró ilegales el pasado año un total de 414 viviendas turísticas en Lleida, la mitad de ellas en Naut Aran, al vetar su inscripción en el registro único de pisos vacacionales. La autonómica también está poniendo coto a esta modalidad de alquiler, y cada vez hay más ayuntamientos que han suspendido la concesión de licencias o han impuesto otras restricciones a estos alojamientos. No obstante, las políticas en este ámbito suelen tener efecto a medio y largo plazo, así que para cambiar la actual realidad será necesario mantener estas medidas a lo largo del tiempo y facilitar la construcción de promociones asequibles. Los problemas para acceder a un hogar están a la orden del día en Lleida y toda Catalunya, pero en el Pirineo todavía son más acuciantes. Hace una semana decíamos que esta zona precisa de una discriminación positiva en materia de inversiones públicas, y ahora hay que añadir que también debe ser prioritaria en materia de vivienda.

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