Hay que cambiar las prioridades ferroviarias
El accidente que costó la vida a un maquinista en prácticas en Gelida el pasado 20 de enero hizo que se pusieran de manifiesto de forma abrupta las grandes deficiencias en el mantenimiento de toda la red de Rodalies después de décadas de falta de inversión. La consellera de Territorio, Sílvia Paneque, afirmó ayer en el Parlament que antes del siniestro ya había limitaciones de velocidad en un centenar de tramos, lo que evidencia que el servicio era una especie de gigante con pies de barro, que han terminado de deshacerse tras las revisiones más exhaustivas efectuadas desde entonces. Paneque admitió que el sistema padece una “degradación estructural” que no puede solucionarse de forma inmediata, aunque destacó que en el último año el grado de ejecución de la inversión en Rodalies ha sido del 77%, que casi dobla el de los anteriores ejercicios, y recordó la ampliación del presupuesto previsto hasta 2030. Es un paso inicial, pero la clave es que sea sostenido en el tiempo. Es hora de que el Gobierno central se replantee las prioridades a nivel ferroviario. No puede ser que las obras de construcción de líneas de alta velocidad se lleven la parte del león dejando solo las migajas para el resto. El grueso de la población no se desplaza habitualmente en este tipo de trenes, sino en los de cercanías y media distancia. El informe ferroviario de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia correspondiente al tercer trimestre de 2025 señala que estos últimos transportaron a 106,7 millones de viajeros, mientras los de alta velocidad y los Avant de media distancia fueron usados por 14,8 millones. La proporción es de más de siete a uno. Es aquí donde hay que poner el foco, no en que Madrid esté a un máximo de dos horas en tren de cada una de las capitales de provincia del Estado. En un contexto en que el cambio climático obliga a apostar por el transporte que no genere contaminación, hay que reforzar los servicios de ferrocarril que son más útiles para el día a día. En este sentido, la demanda formulada esta semana por los alcaldes de los municipios por donde pasa la línea férrea entre Lleida y Monzón de crear un servicio de Rodalies con veinte convoyes al día es más que razonable, igual que hay que impulsarlo entre la capital del Segrià y las localidades de la demarcación, e incluso de parte de Tarragona, en la línea de la costa, así como seguir potenciando el de Lleida a Cervera. Además, hay que articular una red que vaya más allá del esquema radial con Madrid como centro y que sea útil para el transporte de mercancías. Para ello es necesario completar de una vez el Corredor Mediterráneo, que continúa avanzando a ritmo lento, con tramos con obras avanzadas y otros todavía en estudio, y sin que aún se haya abordado la construcción de una doble plataforma ferroviaria completa que permita que sea compatible el paso simultáneo de trenes de viajeros y de mercancías.