Sobran motivos para el 8-M y sobra el machismo
Un total de 46 mujeres murieron a manos de sus parejas o exparejas el pasado año en España. En Catalunya fueron 11. En lo que va de año, en todo el Estado ya son diez las que han sido asesinadas. Desde 2003, cuando comenzaron a contabilizarse las víctimas de violencia machista, son más de un millar, 159 de ellas en Catalunya. Esta es la realidad. La violencia intrafamiliar de que habla la ultraderecha afecta básicamente a mujeres y niños. Las denuncias de agresiones sexuales, la gran mayoría contra mujeres, va al alza. El miedo a ir solas de noche por la calle es mucho mayor entre las jóvenes que entre los varones de su edad. El sueldo medio de las leridanas en 2024 fue de 21.954 euros anuales, 2.899 menos que el de los hombres. Esta diferencia no obedece a que una mujer suela cobrar menos por el mismo trabajo, sino a que ocupan empleos peor remunerados y, además, dentro de las empresas la mayoría de los directivos continúan siendo hombres. Según los últimos datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la presencia femenina en los puestos de poder está limitada al 24,3% en las empresas que cotizan en bolsa, medio punto menos que hace un año. Otro informe detalla que el porcentaje de directivas ejecutivas (CEO) en España se limita al 18,5%, diez puntos menos que hace tres años, por lo que en lugar de avanzar hacia la paridad, se va hacia atrás. En las administraciones públicas, ellas asumen dos terceras partes de los contratos temporales (el 66,3%). Las mujeres son las que continúan llevando el peso de las tareas del hogar y del cuidado de los niños y de los mayores. Diversos estudios indican que el tiempo que dedican a este fin casi dobla el de los hombres y, además, son ellas las que se encargan de planificar las labores domésticas. Las mujeres también son las que solicitan la mayoría de las reducciones de la jornada laboral para el cuidado de los hijos, lo que repercute negativamente en su carrera profesional. Hay que preguntarse si los hombres no están capacitados para cuidar de los niños, que lo están, o bien no están dispuestos a perjudicar su proyección laboral. Y por si fuera poco, ahora la inteligencia artificial, cuyo uso se ha generalizado en la selección de personal, utiliza algoritmos que discriminan a las mujeres.
A pesar de todos los motivos enumerados, aumenta el número de adolescentes y hombres jóvenes que consideran que el feminismo ha ido demasiado lejos y que ahora son ellos los discriminados. Puede admitirse que hay discursos feministas contraproducentes, pero los datos son los que son y pueden contrastarse. El problema es que han crecido inmersos en redes sociales que ofrecen una visión distorsionada. Elon Musk y el resto de magnates que las dominan se mueven por intereses que tienen poco que ver con la igualdad entre hombres y mujeres.