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Un incendio que afectó a campos de rastrojos del cereal ya cosechado en L’Albi obligó ayer al mediodía a cortar durante tres horas la circulación por las vías del AVE entre Lleida y Barcelona. El fuego se declaró cuando aún no estaba completada la extinción del que arrasó durante la tarde y la noche del miércoles más de un centenar de hectáreas, principalmente de fincas de cereal sin cosechar, en Talavera, en la Segarra. Según los primeros indicios, este habría podido ser causado por una máquina recolectora, y obligó a confirmar a vecinos de pueblos próximos. En solo seis días, en las comarcas de Lleida se han registrado cinco grandes incendios forestales, ya que el domingo hubo dos en Ponts y Cervià de Les Garrigues -donde la Generalitat también ordenó el confinamiento de los vecinos- y el sábado otro en Sanaüja, en la Segarra. Todo ello a las puertas de una ola de calor prevista a partir de este fin de semana que en Ponent podría dejar máximas superiores a los 40 grados. Aparte de estar en plena temporada de siega del cereal de invierno, el bajo precio de la paja desincentiva su recogida, como publicamos el miércoles. Así que en los campos están llenos de combustible para el fuego y las zonas no cultivadas y los bosques, también, porque las abundantes lluvias del invierno no han tenido continuidad durante la primavera y ahora hay mucha hierba y arbustos que se han secado. El riesgo es muy alto y toda precaución es poca. Otro efecto del cambio climático que, por desgracia, parece que irá a más.

Narcotráfico sin fronteras

Lazarat es una localidad situada al sur de Albania que durante años fue considerada la capital europea del cultivo y tráfico de marihuana. Estaba dominada por las mafias de la droga, hasta que en 2014 el gobierno albanés puso fin a esta situación a través de una gran operación militar. Ahora bien, las mafias no desaparecieron. Simplemente buscaron otros lugares donde poder continuar con tan lucrativa actividad. El pasado domingo dimos cuenta de cómo el Pirineo de Lleida se ha convertido en uno de sus enclaves predilectos. Primero con plantaciones en zonas boscosas, y más tarde con cultivos “indoor” en naves y viviendas que se han extendido a municipios del llano. Y con el paso del tiempo han dado un salto adelante al aliarse con delincuentes locales. No solo pasa aquí. En Barcelona, todo apunta a que los últimos tiroteos están vinculados a la rivalidad entre bandas de narcos, entre cuyos miembros abundan los procedentes de los Balcanes. Los traficantes de droga no entienden de fronteras, por lo que es necesario una mayor cooperación policial entre los distintos países para evitar que vayan pasando de uno al otro y creando nuevas redes delictivas.

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