Horror estético explosivo y hueco
Desde 2015 a 2019, Jeremy Haun y Jason A. Hurley publicaron en Estados Unidos una serie de cómics llamada The Beauty para el sello Image, cuya recepción en España a partir de 2017 de la mano de Panini Comics fue positiva pero discreta —la colección se canceló antes de llegar a importarse la totalidad del material original—. Ahora, Disney nos brinda una nueva oportunidad de revisar dicha obra con su adaptación serializada, aunque de un nivel muy inferior. La trama arranca en un desfile de alta costura en París cuando la supermodelo Ruby Rossdale (Bella Hadid) empieza a comportarse de forma errática en plena pasarela, se lanza a una huida frenética por la ciudad y termina literalmente explotando ante la mirada atónita del público. Este es el primero de una sangría de casos en los que estrellas del mundo de la moda mueren de manera grotesca, sin explicación aparente, cuya investigación recae en los agentes del FBI Cooper Madsen (Evan Peters) y Jordan Bennett (Rebecca Hall). A lo largo de 11 capítulos en diversas localizaciones como París, Venecia, Roma y Nueva York, sus pesquisas les conducirán a un tratamiento de transmisión sexual que transforma a personas corrientes en versiones física y socialmente “perfectas”, aunque con una silenciosa cuenta atrás incorporada hacia un final espantoso. Posteriormente, todo apuntará al creador de la droga, el magnate tecnológico Byron Forst (Ashton Kutcher), como responsable de los homicidios en su afán de controlar el deseo, la autoestima y el dinero de medio planeta. Bajo esta premisa, la creación de Ryan Murphy (Glee, The Prom) y Matthew Hodgson (9-1-1, Come Reza Ama), a la que se dedican estas líneas, mezcla body horror extremo, sátira social y thriller mediante explosiones de influencers, sectas de incels veneradoras de la belleza y un mundo donde, en plena era Ozempic, la apariencia se convierte en la única moneda de cambio. Cabe advertir que, dado su alto contenido sexual y de gore explícito, no se trata de una producción para estómagos sensibles y, más allá de la metáfora visual, tampoco se profundiza en las causas estructurales de la enfermiza obsesión por la imagen. Por otro lado, las apariciones estelares de Bella Hadid, Meghan Trainor y Ben Platt adornan y distraen más que aportan en una historia tan hueca por dentro como la sociedad que representa. Por suerte, aprovechando el filón, la serie de cómics volverá a editarse.