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El 91% de los jóvenes españoles se ha visto expuesto al 'humo digital' mediante medios sociales o plataformas digitales

El 91,3 por ciento de los jóvenes entre 16 y 21 años se ha visto expuesto al 'humo digital' tanto de tabaco tradicional como de nuevas formas de inhalación, a través de medios sociales o plataformas, en los últimos 30 días, según un estudio realizado por l

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El 91,3 por ciento de los jóvenes entre 16 y 21 años se ha visto expuesto al 'humo digital' tanto de tabaco tradicional como de nuevas formas de inhalación, a través de medios sociales o plataformas, en los últimos 30 días, según un estudio realizado por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) entre 1.730 jóvenes de este rango de edad.

Tal y como ha advertido el técnico del Observatorio de la AECC, Diego de Haro, esta exposición está "fuertemente correlacionada con el consumo", tanto de tabaco como de nuevos productos. De hecho, entre las personas que han tenido esta exposición, hay más del doble de fumadores (53,1%) que entre aquellos que no la han tenido.

Concretamente, el 82,5 por ciento ha tenido al menos una forma de exposición al tabaco en plataformas o medios, y el 83 por ciento ha tenido al menos una forma de exposición al vapeo o cachimbas, según este informe, que se presentará de forma más detallada durante el 'IX European Conference on Tobacco or Health', que tendrá lugar en IFEMA (Madrid), del 26 al 28 de abril.

Así, las redes sociales y las plataformas 'on demand' se han convertido en la principal vía de "normalización e incluso con la deseabilidad" del consumo de nuevos dispositivos, según De Haro. El 74,6 por ciento de los jóvenes recuerda haber visto a alguien fumando cigarrillos tradicionales en las plataformas y medios sociales, y hasta el 76 por ciento afirma haber observado a alguien vapeando en estos medios. A tenor de los datos presentados, las nuevas actividades hacia las nuevas formas de consumo son mucho más positivas respecto al tabaco tradicional.

Con todo, el tabaco tradicional sigue ocupando "una parte importante y problemática" del consumo juvenil. Un 33,2 por ciento hace un consumo al menos mensual; si bien este porcentaje asciende hasta el 39,6 por ciento para las nuevas formas de consumo. En total, un 50,6 por ciento de los jóvenes encuestados estarían consumiendo al menos una vez al mes alguno de los productos para fumar.

CASI EL 40% DE LOS JÓVENES CREE QUE FUMAR HACE MÁS FÁCIL LIGAR

Además, según advierte el estudio, los jóvenes siguen teniendo actitudes positivas hacia el tabaco. El 44,1 por ciento cree que fumar cigarrillos hace parecer interesante; el 44,8 por ciento piensa que ayuda en situaciones psicológicas complicadas; el 36,5 por ciento opina que fumar "hace más fácil ligar o hacer amigos", y el 57,2 por ciento piensa que está de moda porque lo hacen actores, 'streamers' e 'influencers'.

En este sentido, el 53,1 por ciento opina que vapear es mejor porque no deja malos olores; el 51,4 por ciento piensa que es más fácil dejar de fumar con el vapeo, y el 37,6 por ciento opina que fumar es "una buena forma de compartir experiencias con amigos".

Tal y como advierte De Haro, se promocionan estos productos como "puerta de salida o reducción del daño del consumo del tabaco". "Sin embargo, estos datos indican que esta hipótesis no es cierta, pues hay un solapamiento entre ambos productos y son la puerta de entrada hacia un tipo de consumo mas intensivo", ha alertado De Haro.

En cuanto al 'product placement' en productos audiovisuales de plataformas y redes sociales, el 43,8 por ciento de los encuestados recordaría alguna marca eden alguna cajetilla de tabaco tradicional, una cifra que asciende al 58 por ciento de los jóvenes en cuanto a logotipos o marcas de nuevas formas de consumo.

AÚN HAY QUE ESTUDIAR LOS EFECTOS DE LOS CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS A LARGO PLAZO

"Todo esto indica un esfuerzo por la industria tabacalera por normalizar el consumo nuevos dispositivos", ha asegurado por su parte la doctora Karen Ramírez, del Departamento de Prevención y Promoción de la Salud de la AECC.

Para la experta, una de las razones principales es que no se identifican los factores de riesgo. "Se cree que los cigarrillos electrónicos no tienen efectos, pero sí los tienen. A corto plazo, una consecuencia es la enfermedad de evali, exclusivamente relacionada al uso de cigarrillos electrónicos", ha recordado, para añadir que "es un problema emergente". "En Estados Unidos, hay reportes de enfermedades altamente graves en personas jóvenes, como neumonías lipoideas que han llevado a la hospitalización de estas personas", ha detallado.

A corto plazo, los cigarrillos electrónicos también producen un empeoramiento de las enfermedades crónicas pulmonares preexistentes; así como un mayor número de exacerbaciones asmáticas en los jóvenes. "Esto hace que la calidad de vida de las personas que consumen estos productos se deteriore", ha asegurado Ramírez.

En este punto, la doctora ha puntualizado que muchos de los líquidos presentes en las nuevas formas de inhalación de humo "son tóxicos" y, además, 'per se' la nicotina es un agravante y condiciona el desarrollo de enfermedades crónicas.

Así, ha alertado de que, en los cigarrillos electrónicos, hay nuevos compuestos que no habían estado presentes en el tabaco tradicional, como es el caso de la glicerina. "La glicerina puede utilizarse en productos cosméticos, pero nunca se había utilizado en vías respiratorias, por lo que son las primeras exposiciones de estos compuestos en este sentido y no sabemos qué pasa a largo plazo", ha comentado Ramírez. Además, algunos de los compuestos de estos líquidos no son nocivos aparentemente, pero, al entrar en combustión, "se convierten en tóxicos", ha continuado la doctora.

Otra de las razones por la que se cree que el cigarrillo electrónico es menos nocivo es que se puede dejar de fumar y que no tiene ninguna relación con el tabaco. Ramírez ha insistido en desmentir esta afirmación, ya que, hasta el 77 por ciento de los jóvenes de entre 14 y 18 años que consume tabaco tradicional ha probado el electrónico. "Por tanto, son la puerta de entrada hacia una forma de consumo dual", ha recordado la experta.

Otro mito de las nuevas formas de inhalación de humo es que se cree que son más fáciles de controlar. "Este consumo mensual esporádico que parece que no es dañino no está recomendado por dos razones: porque normaliza el consumo y porque la persona se inicia en el consumo de nicotina", ha recalcado Ramírez.

Al hilo, ha advertido de que "no todos los cigarrillos electrónicos que dicen no tener nicotina realmente no la tienen". Según un estudio realizado en Estados Unidos y mencionado por la doctora, la mitad de los dispositivos que decían no tener nicotina contenían algunas trazas de la misma. "Esto crea la adicción", ha aseverado. Por tanto, el intentar dejar de fumar con vapeadores "no supera la eficacia demostrada por las opciones farmacológicas y psicológicas", ha destacado.

Otra de las creencias más extendidas acerca de estos productos y que también ha desmentido la doctora Ramírez es que lo que se inhala es vapor de agua. "Lo que se inhala no es vapor de agua, sino aerosoles, partículas ultrafinas que llegan a los pulmones y que, al acumularse, pueden provocar enfermedades a largo plazo", ha explicado.

"Por tanto, el uso de estos dispositivos no está recomendado; provoca problemas de salud a corto plazo, como la enfermedad de evali; no ayudan a dejar de fumar y no son superiores a las estrategias con que contamos; no son libres de efectos para la salud y tampoco se inhala vapor de agua", ha zanjado la doctora.

Finalmente, en cuanto al consumo de cachimbas, muy extendido también entre la población joven, ha alertado de que "fumar una cachimba equivale al consumo de 200 cigarrillos tradicionales en términos de monóxido de carbono". Es decir, si se fuma una entre cuatro, equivale al consumo de 50 cigarrillos en lo que a monóxido de carbono se refiere.

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