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Los 8 alimentos que no deberías calentar en el microondas

Descubre qué productos pueden suponer un riesgo para tu salud o estropear tu electrodoméstico si los introduces en el microondas

Algunos alimentos no deben introducirse en el microondas.

Algunos alimentos no deben introducirse en el microondas.Unsplash

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El microondas se ha convertido en un electrodoméstico imprescindible, permitiendo calentar y cocinar alimentos con rapidez en nuestra frenética vida diaria. Sin embargo, los expertos en seguridad alimentaria advierten que no todos los productos son aptos para este método de cocción, pudiendo algunos suponer un riesgo para nuestra salud o dañar el propio aparato. Un estudio reciente de la American Journal of Epidemiology ha señalado que determinados alimentos pueden generar toxinas o reacciones peligrosas cuando se someten a las microondas.

Los microondas funcionan mediante la emisión de ondas electromagnéticas que agitan las moléculas de agua presentes en los alimentos, generando calor. Este sistema, aunque rápido y eficiente, puede resultar problemático con ciertos productos debido a su composición, estructura o contenido en agua. Según datos del Instituto Nacional de Consumo, el 97% de los hogares españoles cuenta con un microondas, pero apenas un 30% conoce las limitaciones de su uso con determinados alimentos.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria recomienda prestar especial atención a los alimentos con alto contenido en agua, grasas o proteínas, ya que pueden generar reacciones químicas potencialmente dañinas o peligrosas al ser sometidos a las microondas. A continuación, detallamos los ocho alimentos que nunca deberías introducir en este electrodoméstico.

Los 8 alimentos prohibidos en el microondas

1. Huevos con cáscara: el peligro de la explosión

Calentar huevos enteros con cáscara en el microondas puede provocar un accidente doméstico. Al calentarse, el vapor que se genera en su interior no encuentra salida y la presión aumenta hasta que la cáscara acaba estallando. El resultado no es solo un microondas sucio, sino también un posible riesgo de quemaduras si la explosión sucede al abrir la puerta. Los expertos recomiendan siempre batirlos previamente o cocerlos de forma tradicional.

2. Verduras de hoja verde: formación de compuestos nocivos

Aunque parezca sorprendente, las espinacas, acelgas y otras verduras de hoja verde no son buenas candidatas para el microondas, especialmente si se calientan en seco. No solo pueden producir chispas durante el proceso, sino que además el calentamiento puede transformar los nitratos presentes de forma natural en estas verduras en nitrosaminas, compuestos considerados potencialmente cancerígenos según investigaciones de la Universidad Complutense de Madrid.

3. Alimentos congelados de gran tamaño: cocción desigual

Introducir piezas grandes de carne o barras de pan directamente del congelador al microondas es un error común. El calor no se distribuye de manera uniforme, lo que provoca que el exterior pueda estar cocido mientras el interior permanece congelado. Este desequilibrio térmico no solo afecta al sabor y textura, sino que puede crear las condiciones ideales para la proliferación de bacterias en las zonas que quedan a temperaturas intermedias (entre 5°C y 60°C).

4. Salsas espesas: explosiones y salpicaduras

La salsa de tomate y otras salsas densas tienden a comportarse de forma explosiva en el microondas. Su consistencia espesa retiene el vapor que se genera durante el calentamiento hasta que finalmente estalla, provocando salpicaduras que ensucian el interior del electrodoméstico. Para evitarlo, los expertos recomiendan calentar estas salsas en recipientes más anchos que altos y cubrirlos con una tapa especial para microondas que permita la salida del vapor.

5. Uvas: la formación de plasma

Uno de los fenómenos más sorprendentes ocurre con las uvas. Al introducirlas enteras en el microondas pueden generar un espectáculo visual peligroso: la formación de plasma brillante. Esto se debe a que las uvas actúan como antenas que concentran la energía electromagnética hasta generar una pequeña bola de plasma que puede alcanzar temperaturas extremadamente altas. Investigadores de la Universidad de Navarra han documentado cómo este fenómeno puede dañar seriamente el electrodoméstico.

6. Bolsas de semillas térmicas

Las almohadillas o bolsas de semillas utilizadas como terapia térmica requieren precaución extrema. Si no se siguen al pie de la letra las instrucciones del fabricante, estas bolsas pueden sobrecalentarse e incluso incendiarse dentro del microondas. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) registra anualmente varios incidentes relacionados con estos productos, recomendando siempre verificar el tiempo máximo de calentamiento indicado por el fabricante.

7. Carnes crudas: riesgos para la salud

Aunque el microondas puede utilizarse para cocinar carnes, no es el método más recomendable para las piezas crudas. El estudio mencionado de la American Journal of Epidemiology señala que la cocción desigual puede provocar que algunas zonas no alcancen la temperatura necesaria para eliminar patógenos como la Salmonella o el E. coli. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria recomienda alcanzar al menos 70°C en toda la pieza, algo difícil de conseguir con la cocción en microondas.

8. Arroz recalentado: toxinas resistentes al calor

El arroz cocido que se recalienta en microondas puede convertirse en un riesgo inesperado para la salud. La bacteria Bacillus cereus, presente de forma natural en el arroz crudo, puede sobrevivir a la cocción inicial y generar esporas tóxicas durante el almacenamiento a temperatura ambiente. Estas toxinas son resistentes al calor, por lo que recalentar el arroz en el microondas no elimina el problema. Los expertos recomiendan refrigerar el arroz cocido rápidamente y consumirlo en un plazo máximo de 24 horas.

¿Cómo utilizar correctamente el microondas?

Para aprovechar al máximo este electrodoméstico sin correr riesgos, los especialistas en seguridad alimentaria recomiendan algunas prácticas básicas. Es fundamental utilizar recipientes aptos específicamente para microondas, evitando metales y plásticos no diseñados para este fin. Asimismo, es recomendable remover los alimentos a mitad del proceso de calentamiento para asegurar una distribución uniforme del calor.

Los expertos también sugieren cubrir parcialmente los alimentos para evitar salpicaduras mientras se permite la salida del vapor. Este simple gesto no solo mantiene limpio el interior del electrodoméstico, sino que también ayuda a que los alimentos se calienten de manera más homogénea, preservando su humedad y sabor.

¿Qué ocurre con los líquidos en el microondas?

Calentar líquidos como agua, leche o caldos en el microondas requiere especial atención. Si se calientan durante más de cinco minutos continuados, pueden alcanzar el punto de sobrecalentamiento, un estado en el que el líquido supera su punto de ebullición sin mostrar burbujas. Al mover el recipiente o añadir algún ingrediente, el líquido puede ebullir de forma súbita y provocar graves quemaduras. Los expertos recomiendan no superar los 2 minutos de calentamiento continuo e introducir un objeto no metálico, como una cuchara de madera, para facilitar la formación de burbujas.

¿Los aceites y alimentos grasos son aptos para microondas?

Los aceites y alimentos con alto contenido en grasas, como el tocino o la panceta, pueden alcanzar temperaturas extremadamente elevadas en el microondas. Esta característica no solo altera su sabor y propiedades organolépticas, sino que también puede provocar que se frían o quemen. La Fundación Española de Nutrición advierte que las grasas sobrecalentadas pueden generar compuestos potencialmente nocivos para la salud, por lo que recomienda utilizar métodos tradicionales como la sartén, donde resulta más fácil controlar la temperatura.

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