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Los perros domésticos, una amenaza silenciosa para el medio ambiente, según un nuevo estudio

Un estudio australiano revela que las mascotas caninas, los carnívoros grandes más comunes del planeta, representan una seria amenaza para la biodiversidad y el clima

Imagen de archivo de un perro jugando con su dueña.

Imagen de archivo de un perro jugando con su dueña.Unsplash

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agencias

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Los perros domésticos están provocando un impacto medioambiental mucho más severo de lo que se creía hasta ahora, según revela una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad de Curtin (Australia). El estudio, publicado recientemente en la revista 'Pacific Conservation Biology', destaca que estos animales de compañía ejercen una presión considerable sobre la fauna silvestre, los ecosistemas naturales y contribuyen significativamente al cambio climático. Mientras que los efectos negativos de los gatos en el medio ambiente han sido ampliamente documentados, esta investigación pone el foco en los canes como una amenaza multidimensional que hasta ahora había pasado relativamente desapercibida.

El profesor asociado Bill Bateman, investigador principal y miembro de la Facultad de Ciencias Moleculares y de la Vida de Curtin, señala que sus hallazgos demuestran cómo los perros propiedad de humanos alteran gravemente los hábitats naturales, especialmente en zonas costeras. "Además del comportamiento depredador, como perseguir animales salvajes, los perros dejan olores, orina y heces que pueden alterar el comportamiento animal mucho después de que se hayan ido", explica Bateman. Los datos recogidos confirman que incluso cuando están atados, estos animales provocan alteraciones significativas en la conducta de diversas especies silvestres.

La investigación ha constatado que numerosos mamíferos salvajes, como ciervos, zorros y gatos monteses en Estados Unidos, modifican sus patrones de actividad o evitan completamente las zonas frecuentadas por canes, aunque estos no estén presentes en ese momento. Este comportamiento evasivo puede tener consecuencias profundas para el equilibrio de los ecosistemas locales.

Contaminación y huella ecológica de las mascotas caninas

El impacto ambiental de los perros va mucho más allá de la perturbación directa de la fauna. Según detalla el estudio, "los desechos de los perros también contribuyen a la contaminación de los cursos de agua e inhiben el crecimiento de las plantas, mientras que los residuos de los tratamientos químicos utilizados para limpiar y proteger a los perros de los parásitos pueden agregar compuestos tóxicos a los ambientes acuáticos". Estos productos, que incluyen champús antiparasitarios y medicamentos preventivos, contienen sustancias que persisten en el medio ambiente y pueden afectar a organismos acuáticos sensibles.

Otro aspecto preocupante que señala la investigación es la enorme huella ecológica de la industria de alimentos para mascotas. Con una población canina mundial de cientos de millones de ejemplares, la producción de piensos y otros productos alimenticios genera una considerable huella de carbono, consume grandes extensiones de tierra y requiere cantidades significativas de agua. El profesor Bateman subraya que "la industria de alimentos para mascotas, impulsada por una enorme población mundial de perros, tiene una huella de carbono, terrestre e hídrica sustancial".

El dilema entre la tenencia responsable y el bienestar ambiental

Los científicos australianos reconocen la importancia de estos animales en la vida humana, tanto como compañeros como en funciones laborales. "Los perros son increíblemente importantes para la vida de las personas y sus funciones varían desde brindar compañía hasta contribuir a los esfuerzos de conservación como perros de detección", admite Bateman. Sin embargo, advierte que "la gran cantidad de perros domésticos en todo el mundo, sumada a los comportamientos desinformados o laxos de algunos dueños, está generando problemas ambientales que ya no podemos ignorar".

El equilibrio entre el mantenimiento de estas relaciones humano-animal y la protección del medio ambiente plantea un desafío considerable para las sociedades modernas. La investigación sugiere que se necesita un enfoque multidisciplinar que involucre a propietarios, conservacionistas y autoridades para desarrollar estrategias efectivas que minimicen el impacto negativo sin renunciar a los beneficios que aportan estos animales de compañía.

Barreras para una tenencia sostenible de mascotas

El estudio también identifica importantes obstáculos para avanzar hacia prácticas más sostenibles en la tenencia de perros. A pesar de que la industria de alimentos para mascotas se considera un factor relevante en los planes nacionales de sostenibilidad, los datos revelan que solo entre el 12% y el 16% de los propietarios estarían dispuestos a pagar más por alimentos ecológicos para sus mascotas. El principal factor disuasorio es, claramente, el precio más elevado de estos productos.

La desinformación y la falta de concienciación constituyen otro problema significativo. "Muchos propietarios simplemente no se dan cuenta del daño ambiental que pueden causar los perros, desde perturbar la vida silvestre hasta contaminar los ecosistemas", explica el profesor asociado Bateman. Esta ignorancia, combinada con la percepción de que las acciones individuales tienen un impacto insignificante, contribuye a lo que los expertos denominan 'tragedia de los comunes', donde espacios naturales compartidos sufren un deterioro gradual pero constante debido a la acumulación de múltiples impactos menores.

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