La AEMET lo confirma: el verano será más caluroso tras la quinta primavera más lluviosa desde 1961
Los meteorólogos anticipan un periodo estival con temperaturas por encima de lo normal, especialmente en la zona mediterránea, tras una primavera excepcionalmente húmeda

Un termómetro marca 38 grados en Lleida ciudad.
España se prepara para afrontar un verano que, según los datos ofrecidos por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), será más caluroso de lo habitual, especialmente en la costa mediterránea y en los archipiélagos. Este pronóstico llega después de una primavera que ha destacado por ser extraordinariamente lluviosa, posicionándose como la quinta con más precipitaciones desde 1961 y la tercera más húmeda del siglo XXI, principalmente gracias a las abundantes lluvias registradas durante el mes de marzo.
Rubén Del Campo, portavoz oficial de la AEMET, ha presentado hoy las características climáticas de la estación que termina y las previsiones para el verano que comenzará oficialmente el próximo 21 de junio. Según ha explicado durante la rueda de prensa, existe una probabilidad cercana al 70% de que el trimestre estival presente temperaturas superiores a lo normal. Además, hay entre un 50% y un 70% de posibilidades de que este verano se sitúe entre el 20% de los más calurosos de los últimos años. "Estamos ante la nueva normalidad, con veranos muy cálidos", ha afirmado Del Campo, subrayando la tendencia al alza de las temperaturas en los últimos años.
En cuanto a las precipitaciones esperadas para la temporada estival, el portavoz ha indicado que "no se observa una tendencia clara", recordando que el verano suele caracterizarse por ser una estación generalmente seca en nuestro país, aunque ocasionalmente interrumpida por episodios tormentosos.
Una primavera normal en temperaturas pero extraordinaria en lluvias
La primavera de 2024 ha registrado una temperatura media en la España peninsular de 12,7 grados, lo que supone apenas 0,3 grados por encima del valor normal para esta estación. A pesar de la percepción popular de haber sido una primavera fresca, los datos la sitúan como la decimoctava más cálida desde que comenzaron los registros en 1961, y la decimotercera más cálida del siglo XXI.
Del Campo ha señalado un dato revelador: "Si esta primavera se hubiera registrado en el siglo XX, se habría considerado cálida, lo que refleja cómo ha cambiado el clima en las últimas décadas". Esta afirmación evidencia el impacto del cambio climático en nuestro país, donde lo que antes se consideraba excepcional ahora entra dentro de la normalidad.
Por meses, marzo fue muy frío, "el primer mes con carácter muy frío desde noviembre de 2021", mientras que abril resultó muy cálido, "compensando de alguna manera a marzo". Mayo, por su parte, presentó temperaturas cercanas a su promedio normal, aunque a finales de mes se produjo un episodio muy cálido que estableció récords en diez observatorios de la AEMET.
Distribución geográfica de las temperaturas primaverales
La distribución de las temperaturas durante la primavera no ha sido homogénea en todo el territorio nacional. El tercio noroeste de la península, el sur, el este de Castilla-La Mancha y el Levante han experimentado un carácter cálido, llegando a ser muy cálido en zonas costeras y en áreas de Galicia y Castilla y León. En el resto del país, las temperaturas se han mantenido dentro de los valores normales, con algunas zonas donde incluso ha sido fría.
En los archipiélagos, Baleares ha registrado una primavera muy cálida, mientras que en Canarias la situación ha variado considerablemente según la isla, siendo las más occidentales las que han experimentado temperaturas más frías.
Entre los valores extremos, destacan los 40,7 grados registrados en los aeropuertos de Córdoba y Sevilla, así como los 37,5 grados en Zaragoza, todos ellos récords en sus respectivas series históricas. En el extremo opuesto, a mediados de marzo se alcanzaron -7 grados en el Puerto de Navacerrada y -6,2 grados en Molina de Aragón.
Récord histórico de precipitaciones en marzo
El aspecto más destacable de la primavera ha sido, sin duda, su carácter extremadamente húmedo. Con una media de 278,8 litros por metro cuadrado en la España peninsular, lo que representa un 151% del valor normal del trimestre (tomando como referencia el periodo 1991-2020), esta primavera se ha posicionado como la quinta más húmeda desde 1961 y la tercera del presente siglo, solo por detrás de las de 2018 y 2013.
El carácter húmedo o muy húmedo ha predominado en casi toda la península, con excepción de algunas áreas del norte de Galicia y de Castilla y León, así como puntos aislados del noreste peninsular y del Levante, donde las precipitaciones han estado dentro de lo normal o incluso por debajo. En los archipiélagos, la primavera ha sido húmeda o normal, destacando zonas muy húmedas en las islas más montañosas de Canarias, donde ha sido la séptima primavera más húmeda desde 1961 y la segunda del siglo XXI, solo superada por la de 2011.
Marzo ha sido el mes más extraordinario en cuanto a precipitaciones, con 148,8 litros por metro cuadrado sobre la España peninsular, lo que supone un 251% del valor normal. "Ha sido el tercer marzo más húmedo desde 1961, solo por detrás de 2018 y 2013", ha explicado Del Campo, quien ha calificado este mes como "excepcional en cuanto a récords de precipitaciones".
Registros históricos de lluvia en numerosas localidades
Las lluvias de marzo han batido récords históricos en catorce estaciones de la red principal de la AEMET. Entre los casos más llamativos se encuentra el Puerto de Navacerrada, donde se acumularon 952 litros, pulverizando el récord anterior de 230 litros. En Madrid/Retiro se registraron 418 litros, una cantidad cercana a lo que suele llover en un año completo y que supera ampliamente el máximo histórico previo de 120 litros. Huelva, con 339 litros, triplicó su anterior registro máximo de 102 litros.
Abril continuó siendo húmedo, con un 111% del valor normal del mes, mientras que mayo presentó precipitaciones más acordes con la media, situándose en el 90% del valor normal para la España peninsular.
¿Qué podemos esperar de un verano más caluroso de lo normal?
Ante la previsión de un verano más cálido de lo habitual, conviene recordar que las temperaturas elevadas pueden tener diversos impactos en la sociedad, la economía y el medio ambiente. El aumento del riesgo de incendios forestales, un mayor consumo energético debido al uso de sistemas de refrigeración, posibles afecciones a la salud pública y un incremento en la demanda de agua son algunas de las consecuencias habituales durante los periodos estivales muy calurosos.
La AEMET recomienda estar atentos a las actualizaciones de las previsiones meteorológicas y a los posibles avisos por altas temperaturas que puedan emitirse a lo largo del verano, especialmente en las zonas donde se espera que el calor sea más intenso, como la vertiente mediterránea y los archipiélagos.
¿Por qué las primaveras son cada vez más cálidas en España?
Los datos presentados por la AEMET confirman una tendencia que los científicos vienen observando desde hace décadas: las primaveras en España son cada vez más cálidas. Desde los años 90, esta estación ha experimentado un calentamiento progresivo, hasta el punto de que la última primavera más fría de lo normal se registró en 2018. Este fenómeno se enmarca dentro del contexto global del cambio climático, que está alterando los patrones estacionales en numerosas regiones del planeta.