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HISTORIA

Una superviviente de la explosión del polvorín en Castell del Remei en 1939: “El tiempo no borra una tragedia”

Carme Vilanova es superviviente de la explosión del polvorín en Castell del Remei en 1939, que será recordada el día 20. Nueva ruta fotográfica de la Guerra Civil con material de Francesc Boix

Carme Vilanova, superviviente de la explosión de Castell del Remei, ayer en Gàrzola. - FAMÍLIA GARCIA RIUS

Carme Vilanova, superviviente de la explosión de Castell del Remei, ayer en Gàrzola. - FAMÍLIA GARCIA RIUS

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Sergi Caufapé

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Carme Vilanova Garcia volverá a revivir dentro de una semana, como cada 20 de enero, el episodio que marcó su vida para siempre. Con solo 5 años, sobrevivió a una de las mayores catástrofes provocadas por la Guerra Civil en el territorio: la explosión de un polvorín en Castell del Remei en 1939. 

La detonación y el posterior derrumbe de varias estructuras de la colonia segaron la vida de 81 militares y seis civiles, entre ellos su abuela Rosa, su madre Encarnació y sus dos hermanos, Joan y Miquel, de apenas 6 y 4 años. “Es algo que me ha marcado y no creo que lo olvide en lo que me quede de vida. El tiempo no borra una tragedia de estas magnitudes”, explica Carme, hoy con 92 años, desde Gàrzola, donde se trasladó junto a su padre, Miquel, tras la contienda. 

Sus recuerdos siguen siendo nítidos y estremecedores. “Recuerdo que mi madre encendió una vela para salir a ver qué era todo aquel escándalo de los militares. Y nada más. Perdí el conocimiento”. Fue su tío Ramiro quien, entre los escombros, oyó un llanto y encontró una pequeña mano que se aferraba a la suya. “Pero fue perdiendo fuerza y allí murió uno de mis hermanos”, relata. Poco después escuchó otro llanto. 

Era el de Carme. “Me sacaron y me llevó junto a mi tía, pero Ramiro decía llorando: ‘Remei, subo a Carme, pero creo que se me ha muerto por el camino’”. Sin embargo, la niña abrió los ojos. Su madre no tuvo la misma suerte. “La encontraron siete meses después, acurrucada junto a la pared”, afirma emocionada. 

“Una viga me salvó la vida. Hizo un pequeño hueco por el que respirar, pero entraba mucha tierra. Me decían “no abras la boca, no la abras, ciérrala, ya te sacamos. De eso me acuerdo”.

El padre de Carme, Miquel, era entonces prisionero de los nacionales en el Sant Crist de Balaguer y estaba a punto de ser trasladado a un campo de concentración en Miranda de Ebro, cuando la tragedia cambió para siempre el rumbo de su familia. “Consiguieron que el tren que los trasladaba se detuviera para poder explicarle lo que había pasado. Un amigo suyo de Vallverd cuidó de él hasta que pudo volver a casa”, señala Carme.

Su historia, que forma parte de la memoria de toda una familia, será recordada en uno de los cinco paneles informativos que Castell del Remei inaugurará el próximo día 20, dedicados al frente del Segre. Los otros paneles, además de dos monolitos, explicarán, a través de textos e imágenes, la presencia de Francesc Boix en la histórica finca, que durante la Guerra Civil fue transformada en cuartel general de diversas unidades del ejército republicano. 

Boix, que pasaría a la historia como el fotógrafo de Mauthausen, estuvo destinado en la 30 División, desde donde documentó con su cámara la vida cotidiana en el frente. 

La ruta fotográfica estará guiada por Pol Galitó, experto en la Guerra Civil y autor de los elementos que forman parte del itinerario gestionado a través del IEI, el Memorial Democràtic de Catalunya y el ayuntamiento de Penelles. Mireia González Antó, presidenta de la Fundació Castell del Remei, aseguró ayer que “es un lugar lleno de historia para muchos leridanos”.

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