IGUALDAD
Lucha contra la mutilación genital
Los Mossos participan en un proyecto de cooperación con Gambia contra esta práctica. El año pasado, dos jóvenes del Segrià denunciaron que la habían sufrido cuando eran niñas

Imagen de una acción contra la mutilación genital femenina. - EP
Los Mossos d'Esquadra, en el marco del Día Internacional de Tolerancia cero con la mutilación genital femenina, participan en un proyecto de cooperación internacional con la policía de Gambia para reforzar la respuesta contra esta práctica y los matrimonios forzados. Así, entre el 31 de enero y hasta el 9 de febrero, agentes, instructores y mandos de la policía de este país africano participan en varias sesiones formativas impartidas por los Mossos. El año pasado, la Policía catalana detectó dos casos ya consumados de mutilación genital femenina en Ponent. Como avanzó SEGRE, en el primer trimestre de 2025 dos jóvenes de la comarca del Segrià denunciaron haber sufrido una mutilación genital cuando eran menores en su país de origen, Gambia. En el conjunto de Catalunya, la policía catalana atendió a otras seis menores que podrían haber sido víctimas de esta práctica si viajaban a su país de origen. Los de Ponent fueron los únicos que ya se habían consumado cuando se tuvo conocimiento.
Gambia es uno de los países con la prevalencia más alta de mutilación genital femenina del mundo, según recuerdan los Mossos. El 75% de las niñas y mujeres de entre 15 y 49 años ha sufrido alguna forma de mutilación, y siete de cada diez niñas que la sufren tienen menos de cinco años. Aunque esta práctica está prohibida desde 2015, todavía está presente y vinculada al matrimonio infantil. Por este motivo, el proyecto de los Mossos busca fortalecer las capacidades policiales para prevenir, investigar y responder contra este tipo de violencia. En Catalunya, se trabaja de manera coordinada con los servicios de salud pública y educación, así como servicios sociales, para garantizar una red de protección más amplia.
Al respecto, Judith Avellaneda, de la Unidad Central de Atención y Seguimiento a Víctimas de los Mossos, señaló que trabajan con la certeza de que existe una cifra oculta de casos de mutilación genital femenina. En este sentido, remarcó que la detección es compleja porque la mayoría de las víctimas son menores. “Muchas veces no saben ni lo que es ni lo que les han hecho”, destacó. El doctor Pere Barri Soldevila lidera el programa de reconstrucción de la Fundació Dexeus Dona y fue el primero en hacer este tipo de intervención en España, destacan desde el centro. “La intervención dura unos 45 minutos y su objetivo es restituir anatómicamente el clítoris y otros órganos afectados, así como recuperar el aspecto y la capacidad sensitiva, lo que se consigue en más del 75% de los casos”, explicó Barri. El programa, además, ofrece acompañamiento psicológico a las pacientes antes y después de la intervención. “El proceso que han vivido, en muchas ocasiones, ha sido traumático”, remarcó.
“Es importante informar sobre la reconstrucción”
Una joven de 26 años de Barcelona explicó ayer a SEGRE que se sometió a una reconstrucción del clítoris el pasado septiembre en Dexeus Dona. Sufrió una mutilación genital cuando era un bebé en el país de origen de sus padres y tuvo conciencia de ello cuando se hizo mayor. “Cuando volvíamos de viaje nos visitaban en el médico, a mí para saber si me habían hecho algo más y a mis hermanas para asegurarse de que no habían sufrido esta práctica”, añadió. No sabía la posibilidad de someterse a una reconstrucción hasta que se lo contó una amiga y relató que se puso en contacto con Dexeus. “Es importante concienciar e informar sobre esta posibilidad”, destacó. La Fundació Dexeus Dona ha reconstruido el clítoris de manera gratuita a 163 mujeres víctimas de mutilación genital desde 2007, entre ellas una docena de las comarcas leridanas. Además, el equipo médico ha visitado a un total de 238 pacientes. De las mujeres que se han sometido a la operación, 96 viven en Catalunya. Por países de origen, un 21% han nacido en España, un 23% en Senegal, un 17% en Gambia y un 9%, en Mali. El resto proceden de Costa de Marfil, Guinea, Nigeria, Burkina Faso o Ghana.