ENTREVISTA
Elsa Punset, escritora i divulgadora: "Confundimos acompañar con levantar el ánimo"
Escritora i divulgadora

Elsa Punset - CARLOTA LOBO
Ante una enfermedad como el cáncer, muchas personas no saben qué decir ni cómo acompañar. ¿Por qué nos incomoda tanto el dolor ajeno?
Porque el dolor ajeno nos recuerda nuestra propia vulnerabilidad. Muchas veces, por miedo a equivocarnos, nos alejamos o recurrimos a frases hechas. Pero, como decía Albert Jovell, no siempre podemos curar, pero siempre podemos acompañar. A veces basta con estar presente y decir: “Estoy aquí contigo”.
Muchas veces intentamos animar rápidamente a las personas que sufren. ¿Nos falta aprender a escuchar sin querer arreglarlo todo?
A menudo confundimos acompañar con levantar el ánimo. Sin embargo, hay momentos en los que una persona necesita que escuchen su miedo o su tristeza sin intentar corregirlos. Escuchar de verdad implica tolerar la incomodidad y aceptar que no siempre podemos solucionar lo que ocurre.
En su libro ‘Alas para volar’ habla del cambio y de la reconstrucción personal. ¿Es posible encontrar fortaleza en momentos de gran fragilidad?
Sí, aunque la fortaleza no siempre es algo visible o heroico. A veces consiste simplemente en pedir ayuda, dejarse cuidar o atravesar un día difícil. La fragilidad también puede convertirse en una oportunidad para reconstruirnos de una forma más auténtica.
Usted defiende que no podemos evitar el dolor, pero sí transformar la manera de atravesarlo. ¿Cómo se consigue eso?
Nombrando lo que sentimos y buscando apoyo en otras personas, profesionales o comunidades. También aprendiendo a encontrar pequeños espacios de bienestar incluso en momentos difíciles. No se trata de negar el dolor, sino de apoyarnos en los vínculos, la naturaleza, el arte o los pequeños hábitos que nos ayudan a seguir adelante.
¿Cree que socialmente seguimos teniendo miedo a hablar de la muerte, la enfermedad o la vulnerabilidad?
Sí, porque vivimos en una cultura que valora la productividad, la juventud y el control. Pero hablar de vulnerabilidad no nos debilita, nos humaniza. Cuando evitamos estos temas, dejamos más solas a las personas que los están atravesando. Necesitamos conversaciones más honestas y compasivas.
Mucha gente vive mentalmente agotada. ¿Hemos normalizado demasiado la ansiedad y la sobrecarga emocional?
Hemos normalizado vivir acelerados y permanentemente disponibles. La ansiedad y la sobrecarga son una señal de que algo no funciona del todo bien en nuestra forma de vivir. No todo se resuelve de manera individual; también debemos replantearnos cómo trabajamos, cómo nos relacionamos y qué entendemos por una vida saludable.
Cuando la gente salga hoy de este encuentro en Lleida (ver desglose), ¿qué le gustaría que se llevara consigo?
Me gustaría que se llevara esperanza, pero una esperanza activa. Vivimos tiempos extraordinarios, con grandes avances y también con enormes desafíos. Quiero compartir herramientas prácticas para cuidarnos, fortalecer nuestros vínculos y afrontar este momento histórico de una forma más consciente, fuerte y compasiva.