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Investigadores lo confirman: acariciar gatos intensifica el estrés en sus dueños

Un estudio de The Open University revela diferencias entre perros y gatos en su capacidad para amortiguar emociones negativas

Kate Stone Matheson / Unsplash

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Lluís Serrano
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Un estudio de The Open University del Reino Unido ha descubierto que la interacción con gatos no reduce el estrés de sus dueños y, en determinadas circunstancias, puede intensificar las emociones negativas. La investigación, publicada en Frontiers in Psychology, analizó cómo la convivencia con mascotas afecta al bienestar emocional de las personas y si existen diferencias significativas entre especies.

El equipo dirigido por la doctora Mayke Janssens registró casi 8.000 informes de datos en tiempo real durante cinco días consecutivos. Los participantes recibieron 10 notificaciones diarias a través de una aplicación móvil que les solicitaba completar cuestionarios sobre su estado emocional, actividades realizadas y nivel de interacción con sus animales de compañía. Este método proporcionó una base de datos actualizada sobre las dinámicas cotidianas entre propietarios y mascotas.

Los resultados generales mostraron que la interacción con mascotas genera emociones positivas tanto en dueños de perros como de gatos. En los momentos de mayor contacto con los animales, las personas experimentaban sentimientos más positivos y menos negativos. Sin embargo, estos beneficios no estaban relacionados con la capacidad de las mascotas para reducir el impacto del estrés.

La presencia de mascotas no amortigua el estrés

"Nuestros hallazgos indican que la capacidad de amortiguar el estrés no es el mecanismo que provoca el bienestar emocional momentáneo al interactuar con una mascota. La interacción con ninguna de las dos especies actuó como amortiguador de las emociones negativas", reflexiona la doctora Janssens, autora principal del estudio y profesora adjunta de psicología.

El análisis demostró que interactuar con una mascota durante episodios de estrés no protegía a los propietarios de los efectos negativos sobre su estado de ánimo. "Los efectos positivos de la interacción con las mascotas en el bienestar parecen ser reales, pero no parecen deberse a que las mascotas ayuden a las personas a manejar mejor el estrés en el preciso momento en que este se produce", apunta Janssens.

Los gatos intensifican las emociones negativas bajo estrés

El hallazgo más sorprendente se registró específicamente con los gatos. "En los gatos, incluso observamos que un mayor nivel de interacción se asociaba con una relación más fuerte entre el estrés y las emociones negativas en los dueños", afirma la investigadora. Este efecto adverso no se observó entre los dueños de perros, cuyas interacciones con sus mascotas no intensificaron las emociones negativas durante situaciones estresantes, aunque tampoco las mejoraron.

Los autores del estudio sugieren que las interacciones con gatos suelen ser más pasivas y menos exigentes, por lo que un mayor nivel de contacto podría resultar más emotivo y no coincidir con las necesidades de apoyo en momentos de tensión. No obstante, advierten que esta explicación no es definitiva.

Limitaciones del estudio y futuras investigaciones

El equipo de investigación señala que sus hallazgos deben interpretarse con cautela. La muestra de dueños de gatos fue considerablemente menor que la de dueños de perros, y la asociación entre gatos y dueños estresados no se observó de forma consistente en todos los análisis realizados.

"Podría ser que interactuar con una mascota proporcione una sensación de compañía y que las mascotas ayuden a las personas a sentirse más conectadas y menos solas, lo que a su vez podría contribuir a un mayor bienestar emocional", detalla Janssens. El mecanismo exacto responsable de los efectos beneficiosos de la interacción con mascotas aún no se ha identificado y puede variar según el contexto en que se produce el contacto entre humanos y animales.

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