CRISIS
La producción porcina en sus 2.345 granjas representa 1.400 millones de euros en Lleida
Representa el 59% del censo catalán y es el segundo más alto del Estado solo por detrás de Huesca. Segrià y Noguera son las primeras comarcas y Alcarràs ronda las cien explotaciones

El sector porcino destaca por su alta profesionalidad. - EUROPA PRESS
El sector porcino es uno de los pilares de la economía leridana, y es la segunda potencia del Estado en producción, con un censo de 4.759.873 animales, representa el 58,9% de los poco más de ocho millones criados en Catalunya, según los datos de la conselleria de Agricultura. Solo Huesca supera el potencial leridano, con 5.183.335 animales mientras que el conjunto de Aragón alcanza los 9.738.717, a tenor de los datos que recoge el ministerio de Agricultura. Por tipos de animales, Lleida cuenta con poco más de dos millones de cerdos de engorde, de más de 50 kilos, lo que supone el 63,6% de Catalunya, mientras en el capítulo de reproductoras el porcentaje es de un 50,6%, con 317.227 cerdas.
En total, Catalunya cuenta con 5.267 granjas y más de la mitad, en concreto 2.759, se sitúan en las comarcas leridnas. El Segrià, con 761, y la Noguera, con 682 son las líderes, mientras que en el lado opuesto se coloca la Val d’Aran, territorio sin ninguna explotación porcina, la Alta ribagorça y el Pallars Sobirà, con una cada una, y la Cerdanya apenas tiene tres. Superan las doscientas granjas las comarcas del Urgell (298), el Pla d’Urgell (281) y la Segarra (236). Más de cien tiene tanto el Solsonès (191) como Les Garrigues (188). Completan el mapa las 92 granjas del Pallars Jussà y las 25 del Alt Urgell. El sistema dominante en Catalunya es el de la integración. De hecho, solo el 19% de las granjas catalanas no están integradas, según la conselleria. En el caso de las explotaciones de engorde esa tasa cae al 9%, mientras que en las granjas de reproductoras, las libres alcanzan el 40% del total.
El porcino es un sector fuente de empleo. En el Estado se calcula que genera 427.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos. La cadena comienza en el campo con los cerealistas que surten a las fábricas de elaboración de piensos y alrededor de las granjas hay que tener en cuenta todos los servicios, desde veterinarios a empleados de mantenimiento de los equipamientos, pasando por el transporte o todas las acciones relacionadas con la gestión de cadáveres o de residuos de las mismas. Una vez salidos los animales de las granjas, el empleo se centra en los mataderos e industrias cárnicas, que multiplican el valor añadido y con la exportación como uno de sus puntos fuertes.
Las exportaciones de carne de porcino representan el 19,3% del total exportado de alimentos y bebidas por Catalunya el pasado año. Representaron 3.036,28 millones, además de más de seis millones en animales vivos, según el balance elaborado por Prodeca.
El sector confía en poder poner freno al virus
Las organizaciones agrarias han hecho un llamamiento a la calma tras conocerse los dos positivos de peste porcina africana en dos jabalíes muertos en Cerdanyola del Vallès. El responsable del sector porcino de Unió de Pagesos, Rossend Saltiveri, considera que el hecho de que hayan aparecido en una zona de baja densidad de granjas y de jabalíes y muy delimitada por infraestructuras puede facilitar la lucha y la contención de la PPA si se actúa de forma contundente y con transparencia.
Desde JARC, Jordi Siscart dijo que el radio de afectación delimitado por el departamento de Agricultura supondrá la inmovilización de animales a los que previsiblemente habrá que sacar sangre para descartar que sufren la enfermedad. Es el protocolo, recordó, que se siguió en anteriores crisis en el sector.
El responsable del sector porsino de Asaja, Joan Graells, confió en la eficacia de las medidas previstas en la zona para evitar la propagación de virus por parte de jabalíes y en la regionalización de las exportaciones. Además, remarcó el esfuerzo del sector en materia de bioseguridad en las granjas en los últimos quince años, que supone una gran diferencia con respecto a otras crisis sanitarias.