ENTREVISTA
Josep Usall, director general del IRTA: «Hay un aumento importante de enfermedades animales»
Afirma que el brote de pesta porcina no salió de los laboratorios del Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries

Josep Usall, director general del IRTA. - JORDI ECHEVARRIA
El director general del Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA), Josep Usall, se muestra “contento, satisfecho y tranquilo” después de confirmarse que el brote de PPA no se originó en su centro de Cerdanyola, y repasa sus principales líneas de trabajo e investigación. En Lleida, destaca la actividad del Fruitcentre en el Parc Agrobiotech, donde se trata toda la cadena de valor de la fruta y cómo se adapta al cambio climático. Asimismo, celebra la inauguración de un nuevo centro en La Seu para estudiar las diferentes necesidades del Pirineo.
Se ha confirmado que el centro de IRTA CReSA en Cerdanyola no ha sido el origen del brote de peste porcina africana (PPA). ¿Se han sentido señalados?
Estamos contentos, satisfechos y tranquilos después de unos meses muy complejos e intensos. El ministerio dijo en una nota de prensa que era posible que el brote hubiera salido de un laboratorio de la zona, y nosotros somos los únicos que trabajamos con la PPA. Todos los medios llegaron a la deducción de que salió de nuestro laboratorio y fuimos señalados, lo que fue muy duro. Por otro lado, lo vivimos con una cierta tranquilidad porque ya teníamos evidencias científicas de que no había salido del IRTA.
¿Qué impacto ha tenido?
Sobre todo moral y reputacional, porque el centro CReSA es el laboratorio de referencia en Catalunya para la PPA y otras enfermedades animales. Ha afectado más a las personas que a nivel económico. Asimismo, hemos multiplicado por cuatro nuestro trabajo habitual porque todos los animales que morían y eran posibles infectados tenían que pasar por el centro.
¿Han recibido alguna disculpa por parte del ministerio?
No, pero tampoco la esperamos. Creo que se precipitó, podría haberse esperado un poco, aunque es cierto que había circunstancias que hacían pensar que era una posibilidad. Asimismo, la teoría del famoso bocadillo quizás no se explicó bien y no se entendió. El ministerio ya ha hecho lo que debía, una secuenciación de las cepas y un informe explicando los resultados.
¿En qué enfermedades trabajan?
Con prácticamente todas las que pueden tener un efecto sobre los animales. Las más importantes ahora son la PPA, la dermatosis nodular y las enfermedades aviares. También trabajamos con la peste porcina clásica, que estuvo presente durante muchos años, así como en la tuberculosis o el síndrome reproductivo y respiratorio porcino.
¿Hay un auge?
Se ha visto un crecimiento importante, hacía muchos años que no coincidían tres efectos patológicos importantes. Un elemento para explicarlo es la globalización, y otro el cambio climático. Antes había enfermedades que no podían llegar a ciertos entornos, pero las condiciones cambian. También pasa con las plantas, aparecen nuevas plagas y enfermedades.
¿Tienen los recursos suficientes para afrontarlo?
Son limitados. En general, la investigación se ha visto como un gasto y no como una inversión. En los últimos años ha habido un cambio de tendencia, pero antes sufrimos recortes importantes.
En Lleida tienen el Fruitcentre en el Parc Agrobiotech y varios campos y granjas experimentales. ¿En qué proyectos trabajan?
Los más relevantes son los relacionados con toda la cadena de valor de la fruta: la plantación, cómo regar, qué fertilizantes o pesticidas usar, la postcosecha o la transformación de los alimentos. Para nosotros es muy importante entender qué cultivos se adaptarán con el cambio climático. Algunos que antes lo hacían bien ya no lo hacen, por lo que tenemos que buscar nuevas variedades. Tenemos un programa de mejora de manzanas, peras y melocotones, así como de miel o cerezas. Otro caso es el de la viña, que estamos subiendo hacia la montaña.
¿Ocurre también al contrario?
Estamos empezando a trabajar con especies nuevas. Hemos hecho estudios para ver cómo se adaptan aquí los kiwis, avellanas o los pistachos. Asimismo, trabajamos en la gestión del agua y la digitalización del sector para hacer más eficientes todos nuestros procesos.
¿Cómo colaboran con la Universitat de Lleida (UdL)?
Tenemos varios proyectos en marcha con el centro Agrotecnio. Uno muy interesante trata sobre la agricultura de precisión. Por ejemplo, hay zonas más y menos ricas en una misma parcela, por lo que no necesitan el mismo abono. Otro caso es el de los fitosanitarios: no es necesario aplicarlos a dos árboles si solo está infectado uno.
Esta semana han inaugurado un nuevo centro de investigación en La Seu d’Urgell, el primero en el Pirineo. ¿Cuál es su objetivo?
Queremos tener actividad en diferentes valles para detectar sus necesidades, con una gran interacción con trabajadores y los agentes económicos e institucionales para ver qué actividades agrícolas y ganaderas hacer en cada una. El de La Seu no será un gran centro con muchos equipamientos y grandes laboratorios, sino que estará pensado para facilitar interacciones y coordinar actividades.
¿En qué grado se desplegarán por el Pirineo?
Inicialmente en cinco o seis zonas, ya que La Seu, la Cerdanya, la Val d’Aran y Tremp o Sort parten de realidades territoriales muy diferentes.