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El alcalde de Cervera anuncia que no se presentará en 2019 porque "no es feliz en la política"

Royes lamenta los "reiterados incumplimientos" de las promesas que le había hecho el PDeCAT para asumir "responsabilidades de país"

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El alcalde de Cervera, Ramon Royes, ha anunciado este martes que no se volverá a presentar a las elecciones municipales, que se celebrarán en 2019. En rueda de prensa, en la que ha leído un comunicado, ha afirmado que ya no es "feliz en la política" y que se trata de una decisión que llevaba mucho tiempo meditando pero que ha acabado tomando raíz de los ''reiterados incumplimientos'' de las promesas que le habían hecho desde el PDeCAT con el fin de poder asumir ''responsabilidades de país'' como diputado.

En este sentido, Royes considera que después de ser situado como número 8 de la lista de Junts per Catalunya el pasado 21-D se ha evidenciado que la alcaldía de Cervera es su  ''techo político''.

"Ser alcalde de Cervera ha sido y es un honor extraordinario, pero es también legítimo tener retos como trabajar para desde el Parlament de Catalunya. Este reto e ilusión personal lo han conocido de primera mano los diversos responsables de la dirección de mi partido con los cuales he coincidido y la respuesta ha sido siempre que se confiaba en mí para esta responsabilidad, por  méritos y capacidades", ha añadido.

En clave local, Royes ha lamentado que ha sufrido "escarnio en actos públicos" y "ha sido difamado e injuriado". “En Cervera hay gente que ha dejado de saludarme y que me mira con indisimulado desprecio", ha recalcado.

El comunicado del alcalde de Cervera, Ramon Royes "Muy buenos días. En primer lugar muchísimas gracias a los medios de comunicación para asistir a esta rueda de prensa. También a los compañeros de trabajo, concejales y personas que me quieren y que hoy me acompañan. Aunque no es nada habitual en mí leeré un comunicado para evitar dejarme nada de las muchas cosas que quiero decir. Os he convocado para anunciaros que he decidido no volver a presentarme a las próximas elecciones municipales de 2019. Esta es una decisión que he tomado de manera muy meditada. Hace ya un tiempo que tengo esta idea en la cabeza y pienso que ahora es el momento más adecuado para dar este paso y para hacerlo público. El motivo es muy sencillo y fácil de entender, no soy feliz en la política. No soy feliz y por lo tanto ya no puedo aportar aquel entusiasmo con el cual me presenté en 2011. Por  respeco a todos vosotros, por respeto a los ciudadanos que tengan interés y por respeto a mí mismo, seguiré siendo fiel a mi manera de ser y expresaré mis sentimientos, y por lo tanto, aquello que me ha llevado a esta infelicidad. Sin ningún otro ánimo que ser honesto, transparente y sincero. En primer lugar, haré referencia a la política municipal y a la alcaldía de Cervera. Cervera es una ciudad muy compleja. En el primer mandato me tocó vivir situaciones extremadamente duras a nivel personal con una oposición política y de una parte de la ciudadanía se me atrevería a decir que incluso inhumana. Todo por atreverme a afrontar proyectos que eran tabú en Cervera. En este segundo mandato tenemos en el Consistorio hasta 8 partidos representados con sólo 13 concejales. Eso es dificilíssim de gestionar y hacerlo supone un desgaste personal muy grande. Me he vaciado absolutamente por Cervera, lo he dado todo, hasta el límite. Sacrificando vida personal, familia, amigos y empresa. Lo he hecho porque así lo he decidido, no me ha obligado a nadie, sólo la estima a mi ciudad. A cambio he recibido críticas continuadas, en escritos de prensa, en redes sociales, por la calle, a menudo con crueldad, he recibido anónimos, he sufrido escarnio en actos públicos, he sido difamado e injuriado, he recibido bromcas, insultos, amenazas, incluso de muerte, he tenido que estar protegido dos veces con órdenes judiciales de alejamiento por amenazas recibidas, me han rallado el coche y me han hecho pintadas. En Cervera hay gente que ha dejado de saludarme y que me mira con indisimulado desprecio. Pienso que no somos todavía una sociedad madura en el agradecimiento y la generosidad por el trabajo hecho, ni en las formas a la hora de hacer crítica. Ser alcalde de Cervera quiere decir gestionar 10 millones de euros anuales, dirigir cerca de un centenar de personas, tomar decisiones que afectan a cerca de 10.000 personas y tratar con 150 entidades con intereses y sensibilidades muy diversas. Ser alcalde, aparte de todo eso, quiere decir asumir unas responsabilidades enormes, con la firma de miles de documentos, y estas firmas y las propias decisiones políticas te pueden traer consecuencias, como es mi caso ser investigado por Fiscalía por el 1 de octubre. Nunca he especulado a la hora de tomar decisiones. He sido valiente en afrontar proyectos que suponían generar oposición a menudo marcada por un excesivo conservadurismo e incluso por maneras de hacer de cacique. Me he enfrentado a los caciques de Cervera, a los poderes fácticos de la ciudad, a los que ni hacen ni dejan hacer, a la gente de Unió Democràtica de Catalunya, a la gente más rancia y conservadora de mi partido, a la Casa Real española, a la Iglesia más cerrada y he desafiado al Estado español y al fascismo. Siempre he dicho lo que he pensado, sin tacticismos, en la Paeria, en las redes y en el seno de mi partido y no todo el mundo puede decir lo mismo. De eso me sienteo especialmente orgulloso, pero ha supuesto tener muchos quebraderos de cabeza y un desgaste personal que sólo yo y las personas de mi entorno familiar y más próximo conocen. Sin embargo me siento orgulloso de haber alcanzado los retos más grandes que me había marcado como concejal jefe. Se ha hecho una transformación histórica de la ciudad, se han mejorado calles, plazas y jardines, se ha aprobado el POUM cuando los caciques me advirtieron que no saldría adelante, se han facilitado inversiones millonarias que han mejorado la ciudad y han creado puestos de trabajo reduciendo el paro a la mitad, se han saneado las arcas municipales reduciendo la deuda casi a la mitad, se paga a proveedores a menos de 30 días cuando me encontré una Paeria que pagaba a más de 100, se ha recuperado la entrada en la ciudad por la carretera de Guissona, somos Capital de la cultura catalana en 2019, hemos sido Ciutat portadora de gigantes y Villa del Libro, se ha impulsado como nunca el Aquelarre, hemos recibido reconocimientos de prestigio a la mejor gestión pública, por el plan de paisaje o por la gestión con responsabilidad social, se ha potenciado la participación ciudadana como nunca, hemos sido primera ciudad cardioprotegida de Lleida y un largo etcétera de mejoras para la ciudad. Todo eso casi siempre en minoría y actualmente con cuatro partidos en gobierno y ocho en el Consistorio. Nadie se imagina el desgaste que supone. Todo eso no se puede hacer por dinero. Este es el trabajo peor pagado que he hecho nunca. Este es un tema que se tiene que poner sobre la mesa pensando en el futuro de nuestros municipios. Si queremos gente preparada que dediquen su tiempo y capacidades por la ciudad, tienen que estar correctamente pagadas y ahora no es el caso. Pero hay otro hecho que ha sido absolutamente clave en mi decisión. Y este es ver que mi techo político es la alcaldía a pesar de las reiteradas promesas de confiarme responsabilidades de país. Ser concejal jefe de Cervera ha sido y es un honor extraordinario. Pero es también legítimo tener retos como trabajar para tu país desde el Parlament de Catalunya. Este reto e ilusión personal lo han conocido de primera mano los diversos responsables de la dirección de mi partido con los cuales he coincidido y la respuesta ha estado siempre que se confiaba en mí para esta responsabilidad, por méritos y capacidades. Pero una vez y otra he visto como las promesas no se cumplían y me ha tocado aceptar esta realidad, la alcaldía es mi techo político. Muchísimas veces me he sentido solo, completamente solo. He echado de menos demasiado a menudo el calor de la gente, no me he sentido con suficiene apoyo. Soy muy exigente conmigo mismo y pienso que el trabajo hecho estos años tendría que recibir más apoyo del que he tenido. Cuando en los diferentes ámbitos de la política en los cuales no he dejado de luchar, el municipal, el comarcal, el provincial y el nacional, no te sientes con suficiente apoyo, lo mejor es aceptar la realidad y dejarlo. No me he sentido nunca lo bastante valorado, esta es la realidad. La meritocracia no siempre se pone en valor en política y darme cuenta de eso a estas alturas pone en evidencia mi ingenuidad, cosa que tengo que admitir como autocrítica. Estas son una parte de las reglas del juego y si quiero seguir en política, tengo que aceptarlas, y no es el caso; por lo tanto, prefiero no jugar. Yo entiendo la política como una dedicación honesta a trabajar para los ciudadanos y ya he gastado demasiada energía en enfrentamientos que no suman. Cansa la mediocridad, cansa tener que tener tanta oposición por todo lo que haces, entre los ciudadanos, las entidades, los partidos de la oposición, tu propio partido en la ciudad, en la comarca, en la provincia, etc. Espero de todo corazón, por la estima que tengo en Cervera, que mi sucesor, sea del partido que sea, tenga mucha más ayuda y apoyo del que yo he tenido. También pido el máximo respeto a mi decisión y a todo lo que he dicho. Hace más de 6 años que lo tengo que aceptar y encajar todo tipo de críticas y pienso que también tengo derecho por una vez a decir lo que siento. Y un ruego a los altos dirigentes de todos los partidos, que se tenga mucho más en cuenta a la Segarra o no nos tocará ningún remedio más que luchar por ir en la veguería de la Catalunya Central. Si tengo salud, seguiré en el frente de la alcaldía hasta junio de 2019. Habrá sido una experiencia fantástica, de crecimiento personal, que no me arrepiento haber vivido. Me llevo el haber conocido personas fantásticas, políticos muy honestos y dignos, dispuestos a servir a la gente. He conocido trabajadores fantásticos que me llevaría con los ojos cerrados para hacer equipo en otros posibles proyectos personales de futuro. He conocido ciudadanos ejemplares. He conocido gente que me han ayudado en momentos muy difíciles, grandes personas que todo lo ponen fácil. A todas ellas y a todos los que han intentado que mi trabajo fuera más agradable y fácil, muchísimas gracias. Gracias a todos. Ramon Royes i Guàrdia Cervera, martes 9 de enero de 2018."

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