BIODIVERSIDAD
Peces gato soltados en una balsa para pescar obturan kms de tubos de riego en Vallfogona
El episodio, con los alevines creciendo en las tuberías tras eclosionar allí los huevos, ilustra el potencial dañino de las especies invasoras. El ‘gaburro’ potencia la expansión del mejillón cebra al comer carpas

Decenas de ejemplares de pez gato de corta edad ocupaban por completo el hueco de este filtro de tubería de la finca de Vallfogona.
“Nunca nos había pasado nada parecido. Sacabas el aspersor y tenías el pez en el tubo del aspersor. Habían pasado por toda la caña”, explica Quim Gené, agricultor de Linyola, tras una inusual avería de la red de riego de su finca de cereal de Vallfogona de Balaguer.
El agricultor se vio obligado hace unas semanas a desmontar y limpiar uno por uno los tubos, los aspersores y las cañas que los conectan en una explotacion de 26 hectáreas tras haber quedado obturados por cientos de ejemplares de gaburro o pez gato, una especie invasora que ha colonizado la balsa de su propiedad que alimenta el sistema y su red de distribución de agua.
El pez gato es una especie invasora cuya variedad de peces negros llegan a alcanzar envergaduras de 30 a 50 cm y los punteados, de 25 a 70. Ambos viven en aguas lentas y embalsadas (los primeros las prefieren limosas) y comenzaron a ser detectados en Catalunya hace 20 y 30 años, respectivamente.
Según la reciente Guía de la Pesca editada por la Generalitat, el pez gato negro se encuentra en regresión y solo aparece “de manera esporádica”, mientras que la población del punteado es “dispersa y poco abundante”.
Salvo en la balsa de Vallfogona, de una hectárea de extensión, y donde su propietario sospecha que fue introducido por pescadores aficionados. “Nunca les digo nada, no les pongo problemas”, explica Gené.
Todo apunta a que los ejemplares adultos pusieron y fecundaron los huevos en las tuberías, donde eclosionaron y crecieron los alevines. “Hace tres meses el riego funcionaba sin problemas, pero hace dos semanas, al ponerlo en marcha, vimos que estaba todo lleno de peces de ocho o diez centímetros. El agua los arrastró”, indica Gené.
El episodio ilustra el potencial dañino de las especies acuáticas invasoras para las redes hidráulicas, ámbito en el que destacan los cangrejos rojo y señal, capaces de derribar balsas al minar sus paredes, y moluscos como la fisa, la almeja asiática y el mejillón cebra, que obturan las tuberías. El pez gato favorece la expansión de este último al devorar alevines de carpas, especie que come molusco.
“Al principio pensaba que eran siluros pequeños por los bigotillos”
“Al principio, al ver los bigotes, pensábamos que eran siluros pequeños pero se trata de ejemplares de pez gato”, explica Quim Gené, el agricultor de Linyola que se ha visto obligado a limpiar uno a uno los tubos, cañas y aspersores de una finca de cereal de 26 hectáreas de Vallfogona de Balaguer tras quedar obturadas al colonizarlas ese animal. El pez gato presenta similitudes con el siluro, aunque este último tiene seis barbas sensoriales y el primero ocho, y diferencias como la presencia de una aleta dorsal y otra pectoral en el gaburro (denominación en catalán) de la que carece el gran depredador, cuya envergadura suele ser hasta cinco veces superior al alcanzar los 2,5 metros. Otra coincidencia es que ambos son considerados trofeos en zonas como el delta del Danubio, y una más su voracidad con especies como la carpa. “En las balsas de riego siempre hay peces. Y a veces va bien, porque por ejemplo las carpas se comen el mejillón cebra y evitan que prolifere. El problema ahora es que alguien ha soltado un pez que no es autóctono y que se reproduce a una velocidad enorme”, añade Gené. Hace tres años sufrió la obturación de un filtro, sin mayores consecuencias.