Aragón apuntilla el riego de la Llitera Alta al aparcarlo
La DGA excluye el proyecto de las previsiones de nuevos regadíos para antes de 2033. El ejecutivo convierte en agua de borrajas el Pacto de Pinyana

Los secanos de San Esteban de Litera, y los de otros 11 municipios, están viendo pasar las últimas oportunidades de pasar a regadío. - TURISMO SAN ESTEBAN DE LITERA
El Gobierno de Aragón ha apuntillado el sueño de la puesta en marcha de los Riegos de la Llitera Alta, una reivindicación histórica de una docena de municipios de la Franja, al posponer cualquier posibilidad de implementarlo antes de 2033, cuando caduque el cuarto PHE (Plan Hidrológico del Ebro), que se encuentra en fase de trabajos previos y que, salvo que una decisión política modifique los horizontes, debería entrar el vigor a comienzos de 2027.
La propuesta de “nuevas zonas de riego de financiación autonómica” para el periodo 2027-2033 que el Gobierno de Aragón envió a la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) en noviembre y que el organismo de cuenca ha incluido en el ETI (Esquema de Temas Importantes) del nuevo PHE, en fase de consulta pública desde hace diez días, omite cualquier referencia al Canal de la Llitera Alta mientras propone la transformación en regadío de 13.678 hectáreas de secanos que, con una dotación media de 8.141 m3/ha/año, generarían un consumo de 111,35 hm3 de agua.
La mitad de esos secanos se localizan en la segunda fase de Monegros, con 6.639 ha, a las que se añaden 3.000 ha en Bardenas, 1.924 en la margen derecha del Ebro, 1.000 en el Sobrarbe, 800 en Riegos del Alto Aragón y 315 en Ainzón.
Mientras tanto, el documento de la CHE reseña como “no iniciado” entre 2022 y 2027, pese a que estaba previsto para ese periodo, el anteproyecto de los Riegos de la Llitera Alta, en los que el Gobierno de Aragón había planificado una inversión de 65,79 millones de euros para transformar 5.960 ha de secano.
El aplazamiento deja en vía muerta el proyecto en un momento crucial, ya que la planificación hidrológica se encuentra condicionada por la reducción de recursos que conlleva el cambio climático. “Resulta ingenuo pensar que la agricultura de regadío, que es la realmente rentable, puede expandirse sin límite” por tres motivos: los “condicionantes financieros”, los “requerimientos ambientales” y “la disponibilidad de agua”. “Los nuevos regadíos plantean desafíos significativos en un contexto de creciente presión sobre el recurso hídrico y de necesaria adaptación al cambio climático”, añade el ETI.
En el caso de la Llitera Alta, sin embargo, el escenario incluye matices importantes como los derivados del Pacto de Pinyana, el histórico acuerdo de 1992 en el que, hace casi 34 años, el canal leridano aceptó modernizarse para liberar 180 hm3 destinados a reforzar el suministro del Aragón y Catalunya (90) y a poner en marcha el Algerri-Balaguer (45) y la Llitera Alta (45). ¿Qué destino van a tener esos caudales?
La CHE halla residuos de mercurio en los peces de Mequinensa
La CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) ha detectado la presencia de restos de un metal pesado como el mercurio en peces del embalse de Mequinensa, una situación que le lleva a calificar el estado de esa masa de agua como “no bueno” en el apartado de los residuos químicos y de la biota. El último informe del programa de Seguimiento para Determinar el Estado de las Aguas Continentales de la Cuenca del Ebro, elaborado con datos de 2023, reseña una presencia de 40,3 microgramos por kilo en los peces analizados. Ese nivel resulta ser el más alto de ese contaminante en toda la cuenca, netamente superior a los 26 microgramos por kilo del embalse de Sabiñánigo, tal colmatado de contaminación química que el Estado ha descartado la posibilidad de remover sus fangos en cualquier intervención. También hay residuos de mercurio en Riba-Roja.