Un singular pesebre inspirado en un cuadro de Murillo decora un pueblo de Lleida
El pesebre de Ramon Jovells recrea el Nacimiento con figuras de Martí Castells inspiradas en un cuadro del pintor barroco. Incluye elementos artesanales fabricados en los años treinta

La escena del nacimiento. - J.GÓMEZ
El Palau cuenta durante estas fiestas con un singular pesebre elaborado por Ramon Jovells y su familia, una propuesta con un rasgo distintivo: el Nacimiento, con figuras de Martí Castells, está inspirado en el cuadro Adoración de los pastores del pintor barroco Bartolomé Esteban Murillo. Se trata de un trabajo tradicional y artesanal que reúne alrededor de 25 piezas. Junto al grupo central, incorpora pastores y pastoras de barro, pintadas y policromadas, y un séquito de Reyes que añade dinamismo a la escena. Jovells subraya el valor patrimonial de las figuras más antiguas, algunas fechadas en la década de 1930. Otro de los puntos destacados es la escenografía, concebida para crear perspectiva y profundidad: un recorrido visual que permite seguir la distancia y el avance de los personajes hacia el Nacimiento. No faltan el caganer ni un enigmático infierno.

Una de les escenes del pessebre.
En este sentido, el autor recalca que el belén no consiste solo en disponer figuras, sino en levantar arquitectura y elementos construidos a mano para lograr un conjunto coherente y equilibrado. Detrás del resultado hay planificación. Jovells explica que empieza a preparar el pesebre en noviembre, cuando diseña un croquis con la idea general. A partir de ahí escoge las piezas que mostrará ese año y pone en marcha la construcción. Además, el proceso tiene un marcado componente familiar: en el proyecto participa su esposa, Montserrat, pendiente de la parte logística, y su hija, Laura, revisando detalles.
El montaje también visibiliza una preocupación creciente dentro del mundo belenista: esta tradición se está perdiendo en muchos puntos de Catalunya. Jovells, miembro de la Associació de Pessebristes de Barcelona desde hace 25 o 30 años, sostiene que el belén clásico ha ido quedando arrinconado y que cada vez cuesta más encontrar figuras de calidad en espacios de referencia como la Fira de Santa Llúcia, donde a menudo predominan piezas de plástico o resina. Por ello, defiende la necesidad de reivindicar a los figurinistas catalanes y recuperar el belén “como es debido”, con oficio y materiales tradicionales.
Una familia de Mollerussa elabora un pesebre con más de 300 figuras

Elisabet Ciscar, amb la seua filla, mostrant el pessebre. - J.GÓMEZ
Elisabet Ciscar y su familia han levantado estas fiestas un pesebre monumental que supera las 300 figuras y ocupa más de 20 metros cuadrados en su domicilio de Mollerussa. La autora explica que el montaje ha ido creciendo con los años: comenzó con un belén pequeño en una sala, lo amplió después en la entrada y, a medida que encontró ideas en internet, incorporó distintos niveles y una escenografía cada vez más extensa. El conjunto se estructura alrededor del Nacimiento, la escena principal y también la más especial para Ciscar, ya que conserva esas figuras desde hace unos 22 años.
El belén incluye la Anunciación, la huida a Egipto y el paso de los Reyes, junto a distintos ambientes que completan el recorrido. Uno de los rasgos más llamativos son las construcciones, elaboradas con porexpán cortado y trabajado a mano para levantar casas y elementos arquitectónicos. Ciscar añade miniaturas, algunas adquiridas y otras hechas por ella misma, como pequeñas cestas y detalles decorativos, que ayudan a dar vida a las escenas. El montaje incorpora una parte dedicada a los oficios, con representaciones como el herrero o las hilanderas, entre otros. Para la autora, es una forma de unir tradición y artesanía a partir de su afición por las miniaturas.