Así es el 'mar subterráneo' de 900 km² en Aragón: une las cuencas de Cinca y Ribagorçana
El acuífero de la Llitera Alta recoge aguas del prepirineo central y las descarga hacia los dos ríos. La CHE documenta una docena de presiones extractivas y contaminantes sobre la masa

El mapa geológico
La Llitera y la Ribagorça guardan bajo sus secarrales prepirenaicos un paradójico tesoro: un mar subterráneo de más de 900 km2 que se extiende entre los cauces del Cinca y el Noguera Ribagorçana, y bajo los del Ésera y el Isábena, y que alimenta de caudales a ambos ríos.
La paradoja surge de su propia existencia bajo unas tierras en las que la construcción de los numerosos embalses que se despliegan por su superficie, que suman más de 1.800 hm3 de capacidad entre los cinco del Cinca, el Ésera y el Ribagorçana que conectan con el acuífero, generó más éxodo que riqueza. Y también en un paisaje donde se está acabando de esfumar el último intento de poner en funcionamiento el Canal de la Llitera Alta con agua de alguno de esos embalses. Eso, que debería haber ocurrido a partir de 1985, será, si acaso, después de 2033, según ha decidido el Gobierno de Jorge Azcón.

El mapa geológico
Esta masa subterránea es, con 903,69 km2, según recoge la documentación básica del PHE (Plan Hidrológico del Ebro), uno de los mayores acuíferos de la cuenca del Ebro. De hecho, solo le superan en extensión una docena en una lista de 105, básicamente las grandes bolsas de agua del subsuelo de la cordillera pirenaica y la Ibérica.
Comarcas
El gran 'mar subterráneo' de Lleida, comparado con los grandes pantanos más próximos
Joan Teixidó
El límite sur de la masa de agua se halla “en la traza del encabalgamiento inferior de las Sierras Marginales”, señala un documento de la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro), que la sitúa en el paralelo que marcan Balaguer y Alfarràs. El límite superior está, inclinado hacia el oeste, en el área del embalse de Mediano.
Los recursos hídricos
Hay pocos datos sobre el volumen de recursos hídricos que almacena el acuífero de la Llitera Alta, aunque los sondeos de la CHE han detectado espesores de la lámina de agua de 3 a 8 metros en unas zonas, de 15 a 16 en otras y de 26 a 48 en las de mayor volumen. Los bombeos realizados por el IGME (Instituto Geominero), la Diputación de Huesca y el Miteco (Ministerio para la Transición Ecológica) en lugares como Azanuy, Benabarri, Baldellou, Alins del Monte y Olvena detectaron “importantes valores de transmisividad”, es decir, de circulación del agua.

Sota els secarrals de la Llitera Alta s’estén un dels aqüífers més grans de la conca de l’Ebre. - TURISMO SAN ESTEBAN
Los estudios le atribuyen “un drenaje rápido” del agua por “conductos preferentes y de poca porosidad” con zonas de flujo en Mediano, Estadilla, Tolva, Estopanyà y el Noguera Ribagorçana.
La masa de agua tiene peculiaridades como estar dividida en cinco láminas, localizadas en las Serras Marginals de Lleida, San Esteban de LItera, El Pueyo, Mediano y Naval, separadas por muros de arcilla, material que también lo impermeabiliza por la parte inferior.
Se carga con el agua de las sierras y con recursos de Barasona y el Canal de Aragón y Catalunya, mientras que “los niveles de descarga natural” son el Cinca y el Ribagorçana. También se alimentan con sus recursos las lagunas de Estaña.
Sobre el acuífero se despliegan las sierras de Ubiergo y La Carrodilla, junto al Cinca, y las de Volteria y Sola, que “sirven de cerrada para los embalses de Santa Anna y Canelles”. También abarca, entre unas y otras, las planicies de Purroi de la Solana y de Camporrells y los espacios protegidos de la Serra de Mongay y del río Isábena, ambos declarados zepa para proteger a las aves que los habitan. Parte del terreno forma parte de Geominlir, el parque Geológico y Minero de Llitera y Ribagorça, y de los geoparques Orígens y Sobrarbe.
Pese a la riqueza natural de la superficie, el acuífero sufre una docena de presiones extractivistas y contaminantes, según los informes de la CHE, que refieren los efectos contaminantes de aguas residuales urbanas, plantas industriales y vertederos de residuos, así como de actividades agrícolas, ganaderas y mineras y, también, de la salida de recursos para cubrir demandas agrarias, industriales y de abastecimiento urbano.