SEGRE

METEOROLOGÍA

Las lluvias saturan el suelo agrario y paran trabajos del campo y construcción

La lluvia acumulada en lo que va de invierno, especialmente en el mes de enero, ha saturado el suelo rústico de Lleida y está complicando mucho las tareas agrícolas de esta época del año y los trabajos de construcción que se llevan a cabo al aire libre, por ejemplo, los de mantenimiento, construcción o modernización de los canales de riego.

El río Segre alcanzó a su paso por Lleida los 84 metros cúbicos por segundo y anegó parte de la canalización. A la derecha, la carretera de Mur, cortada por un desprendimiento. - JORDI ECHEVARRIA

El río Segre alcanzó a su paso por Lleida los 84 metros cúbicos por segundo y anegó parte de la canalización. A la derecha, la carretera de Mur, cortada por un desprendimiento. - JORDI ECHEVARRIA

Lleida

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Más allá del colapso de carreteras, inmuebles y líneas de tren, las copiosas lluvias del pasado mes (el segundo enero más húmedo desde 1913) están llevando al extremo la capacidad del suelo agrario para recibir y drenar más agua. Los mapas con que trabaja la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) sitúan el nivel de saturación del suelo en la práctica totalidad de las comarcas de Lleida en algo más del 95%. 

La tierra no absorbe más agua y se encharca. Esta situación está impidiendo buena parte del trabajo en el campo, siembras, podas o siegas, pero también la entrada de máquinas para llevar a cabo obras de la magnitud del Segarra-Garrigues. Fuentes cercanas al proyecto señalaron ayer que en el mes de enero ha sido casi imposible trabajar, aunque prevén recuperar los días perdidos. 

También se han complicado las obras de modernización del canal de Pinyana, en el Segrià o de mantenimiento del Urgell. “Cuando para de llover, pierdes el día siguiente arreglando los caminos”, señalan profesionales de la obra hidráulica. La demanda de agua para el cereal de invierno ha sido nula, aunque el exceso de agua tampoco favorece al sector.

Rosa Poch, edafóloga y catedrática de la UdL, señala que a los problemas de operatividad en el campo, principal dificultad tras las cuantiosas lluvias, se pueden añadir “falta de oxígeno y asfixia radicular ” en las plantas que se desarrollan en suelos saturados de agua y, “si hiciera más calor, emisiones de nitrógeno” porque la humedad excesiva impide la nitrificación, entre otros efectos.

En el Canal d’Urgell ya disponen de cuatro hidros o turnos de riego completos gracias a las resevas de Oliana y Rialb y van hacia el quinto. “El problema será gestionar el deshielo” que llegará previsiblemente después de febrero, señalan fuentes de los regantes, porque las cabeceras de los ríos marcan también récords de nieve. 

En paralelo, Diputación y Generalitat extreman la vigilancia de puntos críticos como barrancos o carreteras de montaña y, aún así, algunos tramos siguen colapsando. Ayer fue la carretera de Mur que une la C-1411 con la LV-9124 en Castell de Mur. La de Gerb aún está cerrada.

Las resevas de nieve están marcando los máximos niveles desde que la Confederación Hidrográfica del Ebro comenzó las mediciones, en 2002. La acumulada en la cabecera del Segre alcanza los 274,4 hectómetros cúbicos y ya superan el máximo de la serie. La CHE prevé además otros 10 hectómetros en una semana. En el Pallaresa se acumulan 347,3 hectómetros y en el Ribagorçana, 119,9. Ambos vierten en el Segre.

En este punto, el pantano de Rialb liberaba ayer 55 metros cúbicos por segundo (4,75 hectómetros en un día) por turbinas y, aguas abajo, las compuertas de Sant Llorenç (que opera Endesa) soltaban por la mañana 34 metros cúbicos por segundo y las de la Mitjana, en Lleida, 84. El caudal del Segre encharcó la canalización. En Seròs, superó los 120.

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